EL GOBIERNO RESPALDÓ LA POSTURA DE TRUMP SOBRE MALVINAS Y REAFIRMÓ QUE BUSCA UNA SALIDA PACÍFICA

EL GOBIERNO RESPALDÓ LA POSTURA DE TRUMP SOBRE MALVINAS Y REAFIRMÓ QUE BUSCA UNA SALIDA PACÍFICA

15 septiembre, 2026 Desactivado Por Sitio digital Columna de Opinión

El ministro de Defensa, Carlos Presti, interpretó las últimas declaraciones del presidente estadounidense como un llamado a evitar un nuevo enfrentamiento entre Argentina y el Reino Unido. Sus palabras se producen mientras la Casa Rosada endurece su estrategia sobre la soberanía, avanza contra empresas vinculadas con actividades hidrocarburíferas en las islas y busca reforzar su presencia en el Atlántico Sur.

El Gobierno de Javier Milei respaldó las últimas declaraciones de Donald Trump sobre la disputa por las Islas Malvinas y destacó que el presidente de Estados Unidos haya planteado la posibilidad de intervenir para evitar un eventual enfrentamiento entre Argentina y el Reino Unido. El ministro de Defensa, Carlos Presti, aseguró que las palabras del mandatario estadounidense deben interpretarse como un intento de encontrar una solución pacífica y no como una toma de posición contra alguno de los dos países.

No es en contra de nadie, sino a favor de buscar una solución pacífica a todo este tema”, sostuvo Presti durante una entrevista con Radio Mitre, al ser consultado por las declaraciones de Trump. El funcionario también remarcó que la cuestión Malvinas es considerada por la Argentina como una causa nacional y que el camino elegido por el Gobierno para intentar recuperar la soberanía debe ser diplomático.

“Todos los argentinos sabemos que es una causa nacional y, así como también está en nuestra Constitución, sabemos que la única manera de recuperar la soberanía plena sobre las islas es de manera pacífica”, afirmó el ministro.

Las declaraciones de Presti llegaron después de que Trump volviera a referirse públicamente al conflicto durante su visita a Irlanda. El presidente estadounidense calificó como un “potencial desastre” la posibilidad de una nueva confrontación entre la Argentina y el Reino Unido y sostuvo que, si los dos países recurrieran a él, podría intentar intervenir para resolver la situación.

“Estoy seguro de que me llamarán para intervenir en ese potencial desastre. Si lo hacen, probablemente podré arreglarlo”, manifestó Trump, según las declaraciones reproducidas por medios internacionales. El mandatario agregó que actualmente ambos países no están conformes con la situación.

La posición expresada ahora por Trump adquiere especial relevancia porque semanas atrás había deslizado que Estados Unidos estaba revisando su tradicional postura de neutralidad frente a la disputa por las islas. Ese planteo generó expectativas en Buenos Aires y fue recibido de manera positiva por Milei, aunque hasta el momento no se produjo un anuncio formal de Washington que implique un reconocimiento de la soberanía argentina sobre las Malvinas.

En ese sentido, el Gobierno argentino evita presentar las declaraciones de Trump como un respaldo explícito a su reclamo territorial. El propio Presti señaló que serán Milei y el canciller Pablo Quirno, como responsables de la política exterior, quienes deberán analizar el alcance de las palabras del presidente estadounidense.

El ministro, además, puso el foco en el vínculo estratégico entre Buenos Aires y Washington en materia de defensa. “Tenemos esta alianza estratégica con los Estados Unidos en materia de defensa que nos permite, obviamente, equiparnos y posicionarnos a nivel hemisférico”, sostuvo.

La referencia a la defensa se produce mientras la administración de Milei impulsa una serie de medidas relacionadas con el Atlántico Sur. En las últimas semanas, el Gobierno anunció la construcción de una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego, con el objetivo declarado de fortalecer la presencia argentina en el extremo austral y mejorar las capacidades logísticas y operativas vinculadas con el Atlántico Sur y la proyección hacia la Antártida.

Presti y Quirno recorrieron recientemente el predio donde está previsto levantar esa infraestructura en Ushuaia. La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia que Buenos Aires presenta como una política de fortalecimiento de la presencia argentina en la región y no como una preparación para un eventual conflicto militar con el Reino Unido. De hecho, el Gobierno había descartado que exista actualmente una hipótesis de guerra vinculada con las Malvinas.

La cuestión también está atravesada por el conflicto generado alrededor del proyecto petrolero Sea Lion, ubicado en aguas próximas a las islas y desarrollado por empresas vinculadas con capitales británicos e israelíes. La iniciativa se convirtió en uno de los principales puntos de fricción entre Buenos Aires y Londres debido a que Argentina considera ilegítimas las actividades hidrocarburíferas realizadas bajo autorización británica en una zona cuya soberanía reclama.

En ese marco, la administración de Milei inició procedimientos contra empresas y personas relacionadas con actividades económicas en las islas y presentó denuncias judiciales contra compañías vinculadas con la explotación de hidrocarburos. El Gobierno también prepara un proyecto de ley para ampliar las sanciones contra empresas que participen en actividades consideradas ilegales por la Argentina, con la posibilidad de extender el alcance de las medidas más allá del sector petrolero, incluida la pesca.

La ofensiva diplomática y económica de Buenos Aires tuvo una respuesta firme de Londres. El Gobierno británico ratificó que considera a las islas bajo soberanía del Reino Unido y que continuará defendiendo a sus habitantes. La secretaria de Estado británica Kirsty McNeill afirmó ante el Parlamento que no existen dudas sobre la posición británica respecto de la soberanía y sostuvo que Londres aspira a mantener una relación moderna y constructiva con la Argentina, aunque sin modificar su postura sobre el archipiélago.

La disputa tampoco se limita a la cuestión económica. El Reino Unido anunció recientemente que reemplazará los cuatro cazas Eurofighter Typhoon Tranche 1 desplegados en las islas por cuatro aeronaves Typhoon Tranche 2 hacia fines de 2027, una renovación que mantendrá el dispositivo de alerta aérea británico en el archipiélago. La medida no supone un aumento del número de aviones destinados allí, pero sí la sustitución de los modelos más antiguos por otros pertenecientes a una versión posterior. En el actual contexto diplomático, el anuncio fue seguido con atención en Buenos Aires.

UNA DISPUTA CON MÁS DE 180 AÑOS DE HISTORIA

La controversia por las Malvinas se remonta al siglo XIX y enfrenta a la Argentina y al Reino Unido por la soberanía del archipiélago. El Reino Unido ejerce el control efectivo de las islas desde 1833, mientras que la Argentina mantiene desde entonces su reclamo de soberanía. La disputa es reconocida internacionalmente como una cuestión pendiente entre ambos países.

La Organización de las Naciones Unidas abordó formalmente la cuestión en 1965, cuando la Asamblea General aprobó la Resolución 2065, que reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido e instó a ambos gobiernos a avanzar mediante negociaciones para encontrar una solución pacífica. Resoluciones posteriores de Naciones Unidas volvieron a reclamar la reanudación de las negociaciones.

La posición argentina quedó incorporada además a la Constitución Nacional. La Disposición Transitoria Primera establece que la Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, y define la recuperación del ejercicio pleno de esa soberanía como un objetivo permanente e irrenunciable, respetando el modo de vida de sus habitantes y de conformidad con el derecho internacional.

El punto de mayor tensión entre ambos países llegó en 1982, cuando la dictadura militar argentina ocupó las islas el 2 de abril y el Reino Unido respondió con el envío de una fuerza militar al Atlántico Sur. La guerra terminó el 14 de junio con la rendición argentina.

El conflicto dejó 649 militares argentinos muertos, 255 militares británicos y tres civiles de las islas fallecidos. La guerra no modificó la situación de soberanía y, después de cuatro décadas, continúa siendo uno de los principales puntos de disputa entre ambos países.

Desde entonces, la Argentina sostiene que el diferendo debe resolverse mediante negociaciones bilaterales. El Reino Unido, en cambio, afirma que la soberanía no está abierta a negociación y coloca en el centro el principio de autodeterminación de los habitantes de las islas.

En 2013 se realizó un referéndum en el archipiélago sobre su estatus político. El 99,8% de los votantes eligió mantener a las islas como territorio británico de ultramar, con una participación del 92%. Londres utiliza ese resultado como uno de los principales argumentos para sostener que los habitantes del archipiélago deben decidir su futuro.

La Argentina, por su parte, cuestiona que ese mecanismo pueda resolver una disputa de soberanía entre dos Estados y sostiene que la cuestión debe ser tratada mediante negociaciones entre Buenos Aires y Londres.

EL PAPEL DE TRUMP Y EL NUEVO ESCENARIO

La intervención discursiva de Trump introduce un elemento novedoso en una disputa en la que Estados Unidos históricamente evitó adoptar una posición favorable a la soberanía argentina. Por ahora, sus declaraciones no se tradujeron en un cambio formal de la política estadounidense, pero sí modificaron el escenario diplomático y fueron recibidas con atención por el Gobierno de Milei.

La Casa Rosada, además, busca aprovechar el vínculo con Washington para llevar el reclamo a un nivel internacional más alto. Está previsto que Milei participe a fines de septiembre de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York y el Gobierno procura concretar allí un encuentro con Trump, en un contexto en el que Malvinas volvió a ocupar un lugar destacado dentro de la agenda exterior argentina.

Mientras tanto, Londres intenta contener la escalada y sostiene que quiere mantener una relación constructiva con Buenos Aires, aunque sin ceder en su posición sobre la soberanía de las islas. Al mismo tiempo, el Reino Unido continúa reforzando y modernizando su dispositivo militar en el Atlántico Sur.

Así, el Gobierno argentino combina el reclamo diplomático, las medidas económicas contra empresas vinculadas con actividades en las islas y el fortalecimiento de su presencia en Tierra del Fuego, mientras busca que el respaldo político de Estados Unidos se traduzca en una mayor presión internacional.

La postura oficial, según quedó expresada por Presti, busca mantener una línea clara: la Argentina sostiene que la recuperación de la soberanía debe producirse por la vía pacífica y diplomática y no mediante un nuevo enfrentamiento militar. En ese escenario, las declaraciones de Trump abren una nueva etapa de expectativas, aunque todavía no representan un cambio formal en el mapa diplomático de la disputa.

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