DILEMAS PARA DESTRABAR UN TRIPLE EMPATE CATASTRÓFICO

DILEMAS PARA DESTRABAR UN TRIPLE EMPATE CATASTRÓFICO

17 agosto, 2023 Desactivado Por Sitio digital Columna de Opinión

Reflexiones para debatir la correlación de fuerzas de cara a octubre

Por Mariano Indart

Esquematizando en extremo, vamos a considerar que los resultados de las PASO de ayer
representan tres tercios de similar porcentaje y que el 10 por ciento restante se repartirá de la
misma forma, haciendo que posturas principistas (el eterno drama de las almas bellas) y demás
minorías sostenidas en gran parte desde la vanidad (primer pecado de un liderazgo político según
Weber) no puedan mover demasiado la aguja. Incluyo en este 10 a quienes no fueron a votar:
indiferentes y enojados que si cambian de opinión y votan en octubre es dudoso que sea para sumar
buenas noticias…
¿Qué lectura relativamente sociológica puede hacerse de esta representación política de la
sociedad argentina 2023 expresada en las PASO? ¿Cuánto explican las condiciones objetivas de los
individuos de cada tercio y cuánto el universo simbólico que se inscribe en las subjetividades difíciles
de adjudicar al peso de los condicionantes materiales?


I- La rebeldía de derecha
El primer tercio, el que votó a Milei, podríamos pensarlo como el agrupa a individuos que se piensan
a sí mismo como tales, con escasa o nula relación o vínculo con lo que podríamos llamar “lo
colectivo”: la solidaridad, la comunidad, el lazo social, el prójimo, el bien común, y con un muy mal
vínculo con el “colectivo ideal” que representa el Estado, etc. El proceso de individualización que no
ha dejado de avanzar en las sociedades modernas parece haber alcanzado aquí su consumación:
somos átomos sociales en competencia unos con otros, los méritos(mix de esfuerzos y capacidades)
determinarán el éxito y el fracaso de cada uno. La igualdad ante la ley considerada como igualdad
de oportunidades es lo que legitima que unos se conviertan en ganadores y otros en perdedores.
Lo interesante de esta situación es que parece expresar lo que sienten individuos ubicados
en la cima de la estratificación social y en el otro extremo, pero surca transversalmente todos los
segmentos sociales “rompen con la lógica etaria, de voto anterior y económica”. En la cima los
“individuos por exceso” diría Castel (2010), podríamos decir que se manejan con la lógica del
country: han salido fortalecidos de la crisis del Estado social y el mismo se les presenta como un
estorbo: regula su actividad privada, cobra impuestos que sirven para pagar “el gasto público” que
ellos no reciben ni utilizan: escuelas y salud privada, etc. Una hipótesis también deducida de la
casuística barrial es que esta actitud se extiende a los alrededores de los barrios cerrados:
comerciantes, personas de oficios varios y cuentapropistas de los alrededores, sin compartir ni
disfrutar de los beneficios de los propietarios, suelen compartir el odio a la política y el diagnóstico
sobre la corrupción. Interesante conjunción que espera que la sociología renueve o construya una
teoría de la motivación subjetiva acorde a los desafíos de estos tiempos, se digne a dialogar con la
psicología social y el psicoanálisis, y deje de apelar a “los intereses objetivos”, la “alienación” y/o “la
falsa conciencia” como recurso para explicar el comportamiento de quienes deberían responder a
los imperativos de la racionalidad.
En el otro extremo individuos “abandonados” a su suerte. A algunos puede que les llegue alguna,
nunca suficiente, ayuda estatal, lo que los convierte en “planeros” y objetos de la crítica vecinal
(además de, quizás o probablemente, sentirse afectados en su dignidad personal) en un mundo
regido por el mérito y la competencia individual; pero la lógica que rige es la del que tiene que
rebuscárselas todos los días para sobrevivir. Milei parece representar aquí un aspiracional que
condensa la furia, la indignación para con ese destino de perdedores, que además tiene a la vista
constantemente cómo vive “la casta”, que encima les pide votos y reconocimiento. Difícilmente
aquí haya clima para evaluar que el hospital, donde escasean insumos y la escuela pública, donde
pocas veces hay clases, pueden pasar a estar todavía peor si gana el anarco libertario. Por lo pronto
la comparación con quienes están mejor (y no estamos hablando de los ricos de verdad sino del
vecino a quien le alcanza para llegar a fin de mes y que manda sus hijos a la privada del barrio donde
al menos hay clases) no genera empatía o ganas de luchar por los derechos, sino envidia y anhelos
de que todo se empareje para abajo donde “otra no hay”.
Sumemos a esto gran parte del “voto joven” de la rebeldía que se volvió de derecha. Allí el
entusiasmo y la agresividad de Milei parecen encajar mucho mejor que la defensa de derechos y
demás argumentos defensivos del otro palo. Acá hay propuesta y ganas: barajar y dar de nuevo en
un mundo joven donde todo depende de uno. Lo nuevo por conocer le gana a lo viejo conocido.
Difícil resistir a este eslogan vivencial: hay aquí una extraña idea de justicia (no social, que ya Milei
anunció como una estafa) que no requiere de redistribución sino de “destrucción” como condición
para una hipotética, imaginaria, anhelada, libertad individual y autonomía personal. Pase lo que
pase “ser mi propio jefe” será preferible a cualquier vínculo y regulación.


Termino este apartado con una cita extensa de Santiago Liaudat:
“ Básicamente, podemos describir ese emergente como el ascenso de una “nueva derecha”,
ultraliberal en lo económico, autoritaria en lo político y conservadora en lo cultural. Pero estos
elementos no son novedosos en la historia de la derecha argentina. (…) En estos apoyos se cruzan
aspectos de “vieja subjetividad” (tradicional conservadurismo, aspectos de derecha clásicos) con
factores de una “nueva subjetividad” asociada la actual etapa de capitalismo de plataformas. Esto
es, un tipo de sociabilidad dominada por la virtualidad (favoreciendo el individualismo extremo, la
lógica de burbujas de pertenencia, el narcisismo y largos etcéteras), una forma de actividad laboral
y económica flexible mediada por plataformas (donde el Estado es visto como algo ajeno que
molesta) y un consumo cultural altamente globalizado, fragmentado e individualizado.
Para esta nueva subjetividad, la apelación a valores y símbolos del pasado carece de sentido. Se
trata de una vuelta de tuerca más sobre la subjetividad que emergió en los ochenta y noventa con
el surgimiento de la internet y que se identificó en su momento como “posmoderna”. En los últimos
diez años ingresamos en la segunda fase del capitalismo informacional, a la que se ha denominado
“capitalismo de plataformas”, donde tendencias que estaban en la etapa anterior se acentúan, otras
mutan y surgen nuevas. Es la ideología de esta época, en parte subterránea, que nos sorprende
cuando emerge y se expresa y nos da la sensación de que una parte importante de la realidad escapa
a nuestra vista. (Táctica y estrategia para enfrentar a Milei) Disponible en:

https://www.agenciapacourondo.com.ar/debates/tactica-y-estrategia-para-enfrentar-milei

II- El conservador antiperonista: mano dura, anticorrupción y orden social
Es interesante el tercio que quedó bajo el paraguas de JXC: Si bien los une el antiperonismo, aquí la
convivencia del PRO y los radicales parece representarse dividida en los dos candidatos que fueron
a las PASO. Por el lado de Bullrich, la ganadora, parece estar el votante del PRO que sigue admirando
a Macri y más cercano a Milei pero, como dicen los análisis, en general, dese una perspectiva adulta
(y no estamos hablando de edad cronológica exclusivamente), que prefiere el orden respaldado por
la mano dura que una rebeldía de destino incierto. El objetivo parece ser el mismo, desmontar el
Estado y con ello la corrupción política, achicar el gasto social y terminar con el conflicto (y las
movilizaciones, diarias y agotadoramente presentes en los medios ), pero con métodos más acordes
a individuos hartos de esto pero poco dispuestos a salir a pelear por la causa sumando más
conflictividad. Con el trasfondo de una trayectoria de vida (consolidada o a consolidar) que no quiere
saber más nada con el peronismo, sobre todo en su versión K, que incluye el progresismo y la tensión
permanente en el espacio y la opinión públicas.
En Larreta se expresaría gran parte del radicalismo histórico residual, con algún respeto por la
institucionalidad y la ya mencionada prioridad del orden. Anhelos de consenso para avanzar a
regañadientes con algunas versiones del peronismo no K (atención: teléfono para Massa) y terminar
de una vez por todas con Cristina y todo lo que ella representa, empezando con la Cámpora. El haber
perdido la interna desdibuja las chances de este sector y veremos si continúan priorizando el espacio
y la alianza con Bullrich, demasiado parecida a Milei en muchos aspectos, o son capaces de animarse
a votar un peronismo que deberán apreciar como “razonable” para garantizar un ajuste con algo de
contención social.
En todos los casos la coalición completa comparte la noción de que hace falta una mano dura para
acabar con los males de una argentina arruinada por el populismo (sinónimo de corrupción), el
delito, el exceso de derechos y el progresismo. También el convencimiento de que en la vida “hay
que trabajar” y que el Estado alimenta la vagancia de los “planeros”. Los prejuicios acerca de la
razón que lleva a la pobreza a muchos compatriotas les impide analizar que las políticas de ajuste
que ellos respaldan son la fundamental “fábrica de pobres y desempleados”.
También aquí parece haber poca conciencia del cambio de época y su impacto en relación
al mundo del trabajo, los efectos de la financierización en lo económico y la digitalización en las
relaciones sociales. Algo de añoranza de una clase media incontaminada (Follari, 2003) persiste en
el espacio.


III- Unidos por la resistencia a la ofensiva neoliberal conservadora antiestatal
El peronismo, incluyendo su versión kirchnerista, ha quedado reducido a su mínima expresión, al
menos eso dicen los datos de las PASO, el tiempo dirá si momentáneamente o no. Grabois, pensado
como quien podía marcar agenda K en un hipotético gobierno de Massa, se apresuró a entregar su
pliego de condiciones apenas se supieron los resultados. Buen gesto, quizás el único posible dadas
las circunstancias. Se supone que automáticamente estos votos pasarán a Massa en octubre.
El peronismo está obligado ahora a ensanchar sus bases electorales, se supone compuesta
de trabajadores formales, estatales, sindicalizados, movimientos sociales organizados
políticamente, (algunos) integrantes de la economía social, progresismos varios, peronistas de
izquierda, empresarios sobre todo de pymes industriales, para intentar llegar a un ballotage contra
algunas de las dos expresiones antiperonistas de los otros dos tercios. Si fuera con Milei, necesita
apelar y seducir a votantes de Larreta, los de Bullrich se presentan, si aceptamos algo de este
análisis, como imposibles.
Si fuera contra Bullrich deberá intentar con votantes de Milei: si bien parece imposible es
interesante como en barrios del conurbano profundo, en varios casos,se votó a favor de candidatos
oficialistas a la intendencia y a Milei para presidente. Cero voto ideológico, valoración del trabajo
territorial local y bronca contra la política y/los políticos a nivel nacional. En pcia de BS AS Kicillof
sostiene la mejor noticia, pero que necesita de militancia inteligente y permanente, desde una
posición que logró combinar lejanía y cercanía a través de una gestión valorada y un
comportamiento político coherente, en gran parte efectivo, y sin grandes declaraciones que den
letra a los medios. También colabora aquí la ausencia de denuncias de corrupción sobre su figura y
alrededores.
El gobierno, a esta altura pareciera que solo Massa (¿donde estarán los demás…?), tendrá que ver
cómo logra ahora conducir las presiones económicas post PASO que han logrado devaluar en lo
inmediato, y que se suman al agotador proceso inflacionario.
Pesos pesados del poder económico: el círculo rojo, el FMI y demás acreedores externos
estarán evaluando si apoyar el crecimiento del peronismo moderado que puede (podría) garantizar
gobernabilidad con ajuste y contención o jugar al todo o nada que parece estar representado por
los otros dos tercios, sobre todo el de Milei, con quienes comparte el antipopulismo podría decirse
más a nivel sociocultural, racial y colonialista que en relación a cuestiones monetarias: con
gobiernos peronistas nunca dejaron de hacer negocios y además tener contenta a las fieras con el
consumo popular… pero hay que bancarse a los cabecitas negras en el shopping y en la playa…
Por otro lado aquí están abroquelados, como ya se dijo, los sindicatos y sus trabajadores formales y
conveniados, los empleados públicos (salud y educación a la cabeza) que están en el centro de la
mira de los otros dos tercios, siempre amplificados por los medios hegemónicos en la opinión
pública. Sin mística a la vista el desafío entre otros es como construir una propuesta que,
mínimamente, logre presentarse como horizonte esperanzador a futuro, a mediano plazo, mientras
su candidato conduce hoy mismo la gestión económica.
Estamos ante tres opciones que en el ideario tradicional de la ciencia política podríamos calificar
como de derecha. En el caso de Milei combinada con ideales anarco-libertarios y propuestas que no
harán más que consolidar aristocracias conservadoras (esto deberá intentar explicar el peronismo
en los meses que vienen, intentando no caer en la pedagogía irónica y ofensiva del marxismo de
cátedra), en el caso de Bullrich con las eternas aspiraciones de un republicanismo democrático sin
muchedumbre ni conflicto, y por el lado de Massa con un peronismo tradicional que entiende y
experimenta la trágica paradoja de que sin recursos es imposible la redistribución sin está dispuesto
a avanzar en reformas estructurales sobre el régimen de propiedad y que, además, contempla que
adentro están también posiciones que, hoy como minoría intensa, estarán esperando mejores
momentos para salir de la defensiva.
Tambien cerramos con palabras de S. Liudat
“Cuando nos chocamos de frente con estos límites [del desarrollo] intentamos una respuesta a nivel
de la gestión y administración del Estado mediante la “sintonía fina” (ajustes graduales en tarifas de
servicios públicos, control sobre el mercado de divisas, subsidios al empleo industrial, etc.). Políticas
correctas, ciertamente, pero insuficientes (…). La percepción social fue que la “sintonía fina” la
pagaban los trabajadores y la clase media (impuesto a las ganancias, quita de subsidios, etc.). Por
supuesto, este clima social estuvo fogueado por los medios hegemónicos de comunicación. Pero
también es cierto que luego de una década de gobierno no logramos modificar una matriz culturalideológica dominada por los valores neoliberales. Lo que es peor, parte de nuestras políticas
fomentaron una sociedad des-ideologizada de consumidores (en lo económico), de espectadores (en
lo cultural), y electores pasivos (en lo político). Todo lo cual constituyó un caldo de cultivo fenomenal
para los propagandistas de Cambiemos.”
Queda para seguir en otro momento incluyendo papel de actores poderosos en el tablero político
como la Iglesia, las Fuerzas Armadas y el creciente poder del narcotráfico y sus derivas, que también
van a participar de las definiciones que se avecinan.

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