DESTITUCIÓN EN PERÚ: CONGRESO REMUEVE A JOSÉ JERÍ Y SE ABRE LA CARRERA POR SU REEMPLAZO

DESTITUCIÓN EN PERÚ: CONGRESO REMUEVE A JOSÉ JERÍ Y SE ABRE LA CARRERA POR SU REEMPLAZO

18 febrero, 2026 Desactivado Por Azul Spalletta

El Congreso de Perú destituyó al presidente interino José Jerí tras sólo cuatro meses en el cargo, marcando el séptimo cambio de jefe de Estado en una década. Legisladores designarán hoy a un nuevo mandatario transitorio mientras el país se acerca a las elecciones generales fijadas para el 12 de abril de 2026.

En una votación intensa y marcada por acusaciones de falta de transparencia e irregularidades, el pleno del Parlamento peruano aprobó la censura y destitución de Jerí con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, tras un escándalo por reuniones no registradas con empresarios chinos y otras controversias sobre su gestión.

La salida de Jerí, que llegó al Ejecutivo en octubre de 2025 tras la destitución de su antecesora Dina Boluarte, profundiza la crisis institucional en Perú, donde la presidencia ha cambiado repetidamente en los últimos años debido a mociones de vacancia e investigaciones de corrupción.

UN PERÚ EN CRISIS POLÍTICA CONTINUA

José Jerí, de 39 años, asumió la presidencia como jefe del Congreso tras la destitución de Boluarte en octubre pasado, pero su mandato estuvo rodeado de cuestionamientos, incluidos encuentros no declarados con empresarios chinos con intereses en contratos estatales que derivaron en una investigación fiscal preliminar por posible tráfico de influencias. Él defendió que dichos encuentros fueron para planificar eventos culturales, pero no logró convencer a la mayoría legislativa.

La remoción de Jerí se da a menos de dos meses de las elecciones presidenciales y legislativas previstas para el 12 de abril de 2026, lo que añade presión al panorama político y pone bajo la lupa la capacidad de las instituciones para gobernar sin una presidencia estable.

QUIÉNES PODRÍAN REEMPLAZAR A JERÍ

Con la presidencia vacante, el Parlamento peruano se apresta hoy a definir quién será el nuevo mandatario interino hasta el 28 de julio, cuando asumirá el ganador de los comicios de abril. Según lo establecido, será elegido entre quienes integren la nueva Mesa Directiva del Congreso, y se anticipan al menos cuatro candidaturas presentadas por distintos bloques políticos.

Los principales aspirantes a presidir el Congreso, y por ende a asumir la jefatura de Estado de forma transitoria, son:

  • María del Carmen Alva (Acción Popular): ex presidenta del Congreso, representando a un partido con tradición centrista.
  • José Balcázar (Perú Libre): ex magistrado de la Corte Suprema, apoyado por sectores de izquierda.
  • Héctor Acuña (Honor y Democracia): dirigente ligado a un sector de centroderecha.
  • Edgar Reymundo (Bloque Democrático Popular): legislador con trayectoria municipal y presencia en la bancada progresista.

La elección entre estos cuatro candidatos se realizará en un pleno extraordinario del Congreso, y si ninguno obtiene la mayoría simple, podría haber una segunda vuelta entre los dos más votados. El elegido ejercerá como presidente interino hasta julio, en medio de una transición que debería culminar con la asunción del nuevo mandatario elegido en las elecciones presidenciales.

REPERCUSIONES Y DESAFÍOS

La destitución de Jerí y la sucesión acelerada reflejan una profunda inestabilidad política crónica en Perú, donde en menos de diez años se han sucedido varios presidentes, muchos de ellos cesados por mociones de vacancia basadas en la figura de “incapacidad moral” que contempla la Constitución peruana. Esta situación ha generado incertidumbre sobre la gobernabilidad del país andino.

A pesar de los vaivenes políticos, el país mantiene una economía relativamente sólida, con un crecimiento moderado y niveles de deuda pública bajos en comparación con otros países latinoamericanos, aunque la percepción de corrupción y la fragilidad institucional afectan la confianza ciudadana y el clima electoral.

El resultado de la elección del nuevo presidente interino será clave para definir no sólo la conducción del país en los próximos meses, sino también para preservar la legitimidad del proceso electoral de abril, en un contexto en que el Congreso ha adquirido un peso creciente en la política peruana.

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