DERECHOS CONSAGRADOS
4 octubre, 2024Una de las cosas que me han quedado grabadas en la retina en la marcha en defensa de la Educación y puntualmente de la universidad pública del miércoles fue ver a gente cantar el himno con el ceño fruncido.
En principio no parecía ser una reunión de festejo ni mucho menos, pero una vez leído el documento los ánimos empezaron a transformarse en una bocanada de aire fresco. Como si fuese una especie de liberación, o desahogo.
De a poco se fue convirtiendo en un momento para celebrar, no por el ajuste a las universidades sino por la manifestación de un pueblo organizado de tras de la educación y la universidad pública. Defendiendo sus derechos. Un pueblo haciendo política en las calles. Con el bombo y la tiza.
Va a ser un buen triunfo cuando después de que Milei vete la ley, el Congreso lo invalide. Ahí habría un festejo político. Probablemente el gobierno empiece a entender el significado de la palabra política, la política de la buena. No se puede tapar el sol con el veto.
Vallar, prohibir, cercenar, intentar silenciar, son síntomas de debilidad y no de fortaleza. El recorrido del gobierno es muy corto en términos de tiempo, pero muy largo y contundente en términos de dureza. El ajuste es tan brutal que brota por todos lados. Pretenden secar cuanto vestigio de vida encuentren a su camino y eso los hace poderosos hacia arriba, pero débiles hacia abajo. El abajo es mayoritario.
Tanto Milei como Patricia Bullrich necesitan que las vallas, los uniformados, las represiones anteriores a jubilados y trabajadores, y las amenazas por televisión con los periodistas amigos, sirvan de amedrentamiento para que las y los que no están acostumbrados a la gimnasia de las marchas tengan miedo, y no se manifiesten. Pero la realidad mostró ayer que los ríos más tarde o más temprano retoman los cauces naturales.
No es muy fácil de explicar el motivo por el cual en el pueblo argentino sigue anidando una cuestión genética que no se rinde ante los atropellos y los intentos de hacerles perder sus derechos más consagrados. Quizás sea porque esos derechos como el acceso a la educación pública fueron conquistados con luchas anteriores. Quizás estos modelos políticos y económicos oficien de un nuevo aprendizaje para repensar una nueva nación. Probablemente hubiese sido mucho mejor no tirarse a la pileta sin advertir si había agua o no. La realidad es el presente, y en este presente parece comenzar a construirse algo alternativo. Así parece.




