COYUNTURA: ¿NEOLIBERALISMO, DESARROLLISMO O PERONISMO?

COYUNTURA: ¿NEOLIBERALISMO, DESARROLLISMO O PERONISMO?

15 julio, 2023 Desactivado Por Marcelo Rodríguez

A esta altura de los acontecimientos, la realidad se ubicó mucho más allá de los intentos de fake news de que el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner era un caño a la nada o las mentiras de Macri muy bien desbaratadas por la vicepresidenta. La realidad muestra que la obra en sí, es pura genética de la historia del peronismo por estar ligada a la infraestructura y la soberanía. El modelo económico que se implementó en Argentina de la mano Perón entre 1945 y 1955 y que más adelante lo reversionaron Néstor y Cristina Kirchner entre 2003 y 2015, permitió objetivamente al pueblo argentino alcanzar sus mayores niveles de prosperidad y conquista de nuevos derechos al mismo tiempo que se desarrollaba y crecía la economía nacional.

Para lograr la Justicia Social es necesario el desendeudamiento externo, la integración regional, la ampliación de derechos sociales y la diversificación de la matriz productiva.

En el texto titulado, “modelo argentino para el proyecto nacional”, uno de los últimos escritos de Perón decía: “es impostergable expandir el consumo esencial de las familias de menor ingreso, atendiendo sus necesidades con sentido social y sin formas superfluas. Esta es la verdadera base que integra la demanda nacional, la cual es motor esencial del desarrollo económico”. Es decir, se propone mejorar el ingreso de los sectores más postergados, y esto se logra impulsando una redistribución progresiva del ingreso. En ese proceso, es fundamental la distribución por parte del Estado de las rentas extraordinarias, que pueden ser financieras, inmobiliarias, agropecuarias, o de otros orígenes. De esta forma se hace que la industrialización no se únicamente a través del esfuerzo unilateral de la clase obrera.

Otro mecanismo es mejorar los salarios reales de los trabajadores a través de la participación activa del Estado. Los ganadores de este modelo fueron los asalariados y los sectores productivos con base en la economía real.

Sin embargo, dicho modelo, alternó en la historia post peronista, con otros 2 modelos: uno diametralmente opuesto, al que podemos llamar modelo económico neoliberal-financiero; y otro con el que tiene algunos puntos en común, pero también marcadas diferencia, denominado modelo económico desarrollista.

El modelo neoliberal-financiero es la antítesis de las ideas del peronismo. Se instaló con fuerza en la dictadura cívico militar de marzo de 1976. Coloca al sector financiero como protagonista principal de la vida económica nacional y no en la economía real. El impulso de medidas como la liberalización financiera, la apertura comercial y las altas tasas de interés, constituyen un conjunto de acciones muy desventajosas para la industria nacional y los trabajadores, quienes suelen ser los más perjudicados. El pueblo lo vivenció durante los últimos años de Alfonsín, durante los dos mandatos de Menem, el rato que duró De La Rúa y el macrismo. Se caracteriza por incrementa la deuda externa (pregúntenle a Macri) y favorecer la fuga de capitales (también pregúntenle a Macri).
Se subordina toda la política económica a cumplir con el pago a los acreedores externos. Pone énfasis discursivo en “ser creíbles” para generar “expectativas positivas”. Esto se suele traducir en austeridad fiscal (reducción del gasto público) y políticas monetarias contractivas, ya que considera que la inflación es generada exclusivamente por la emisión.
El resultado ya es conocido. Fuerte deterioro del entramado económico y social, desocupación, bajos salarios y flexibilización laboral. En definitiva, los ganadores de este modelo sin dudas son los sectores concentrados de la economía y los acreedores externos, a costa del sacrificio de las mayorías.

Volviendo a la coyuntura, el mismo día de la inauguración del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK), el presidente Alberto Fernández habló más de desarrollo que de distribución de esos recursos. Esa misma noche Sergio Massa en el programa de televisión de Dady Brieva hizo hincapié en la necesidad de la exportación y  a su vez con total honestidad (teniendo en cuenta que se está en plena campaña electoral) manifestó que no hay que mentirle a la gente diciéndole que rápidamente se van a resolver sus problemas.

El GPNK se merece una nueva discusión más allá de los tiempos electorales.

Quizás los reacomodamientos geopolíticos solo permitan esta realidad. ¿Será así? ¿Serán  tiempos de conservar derechos más que pensar en nuevos derechos? El desarrollismo es como una alto a mitad de camino entre el liberalismo y el peronismo. Busca fomentar las exportaciones, las inversiones, la industria y la producción nacional manteniendo un nivel alto de empleo, pero con salarios que no acompañan del todo ese crecimiento. Hay concentración de riquezas en el sector empresario productivo. No busca aumentar de forma directa el consumo. El desarrollismo que en nuestro país lo ideó Rogelio Frigerio y lo implementó Frondizi, considera que el consumo aumenta a medida que se incrementa la producción y crece la economía.


Por eso, el campo nacional y popular con base en el peronismo debe continuar tensionando a favor de la historia de representatividad que tiene por mandato histórico.

También por eso, es importante profundizar el debate acerca de cuál es el modelo económico que la Argentina necesita. De esta forma, quizá se pueda evitar cometer errores del pasado, y se pueda tomar un camino que atienda las necesidades y las demandas que en el presente se imponen. Y así, se pueda garantizar que el peronismo no sea cooptado por el liberalismo ni por el desarrollismo, dado que ninguna de las dos corrientes tiene como fin la soberanía política, la independencia económica y la justicia social. Veremos como continúa la cosa.

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