CIERRA LA HISTÓRICA PLANTA DE CABOT EN CAMPANA Y 150 TRABAJADORES QUEDAN EN VILO EN MEDIO DE LA CRISIS INDUSTRIAL
8 mayo, 2026La multinacional estadounidense Cabot confirmó el cierre definitivo de su fábrica en Campana tras más de seis décadas de actividad en la Argentina. La planta, inaugurada en 1962 y considerada estratégica para la industria nacional del neumático y el caucho, dejará sin trabajo a 150 personas entre empleados directos e indirectos. El caso profundiza la preocupación por el deterioro del entramado industrial argentino y el aumento de cierres fabriles en el corredor Zárate-Campana.
La industria argentina sufrió un nuevo golpe con el cierre definitivo de la histórica planta de Cabot Argentina en la ciudad bonaerense de Campana. La multinacional estadounidense, única productora nacional de negro de humo —un insumo esencial para la fabricación de neumáticos, caucho y distintos productos industriales— anunció el cese total de sus operaciones luego de más de 60 años de actividad ininterrumpida en el país.
La decisión impacta de manera directa sobre 150 trabajadores, entre empleados propios y personal tercerizado, y vuelve a encender alarmas sobre la situación industrial en la Argentina en medio de la recesión económica, la caída del consumo y el freno de la actividad manufacturera.
La fábrica de Cabot había sido inaugurada el 14 de julio de 1962 sobre la avenida Larrabure, en Campana, convirtiéndose en la primera planta de manufactura que la corporación estadounidense instaló en toda América Latina. Con el paso de las décadas, la empresa se transformó en uno de los símbolos industriales más importantes del norte bonaerense y en una pieza clave dentro de la cadena de producción nacional vinculada a neumáticos y productos derivados del caucho.
En sus comienzos, la planta contaba con una capacidad de producción de 12.700 toneladas anuales y apenas 83 trabajadores. Sin embargo, con el correr de los años logró expandirse hasta alcanzar unas 85.000 toneladas anuales de negro de humo, convirtiéndose en la única productora local de ese insumo estratégico.
El negro de humo es un componente fundamental para la fabricación de neumáticos, plásticos, correas industriales y distintos productos de caucho. Además de su importancia industrial, la planta tenía un fuerte grado de integración nacional: utilizaba aceite decantado proveniente de la refinería de YPF en Ensenada y gas natural argentino como principales materias primas.
Por eso, el cierre de Cabot no solo implica la pérdida de puestos de trabajo: también representa un fuerte golpe para toda la cadena productiva vinculada a la industria del neumático y el sector petroquímico nacional.
La noticia generó conmoción inmediata en Campana, una ciudad históricamente ligada al desarrollo industrial pesado. En las últimas horas comenzaron tareas de desmantelamiento dentro de la planta y trabajadores junto al Sindicato de Trabajadores del Negro de Humo (SUTNH) iniciaron medidas de protesta y vigilia frente a los portones de la empresa.
El secretario general del gremio, Mario Di Paolo, confirmó que los trabajadores permanecerán movilizados para repudiar el cierre y exigir garantías laborales. “Vamos a estar apoyando a los trabajadores para mantener la fuente laboral”, expresó el dirigente sindical.
Actualmente, la crisis afecta a 90 trabajadores directos y a otros 60 empleados indirectos vinculados a tareas de vigilancia, mantenimiento, comedor, lavadero y servicios generales. Muchas de esas familias dependen exclusivamente del funcionamiento de la planta y ahora enfrentan un escenario de enorme incertidumbre.
El conflicto ya llegó al Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, donde está prevista una audiencia para intentar avanzar en negociaciones vinculadas a indemnizaciones, continuidad laboral y posibles alternativas productivas.
Pero el caso Cabot no aparece como un hecho aislado. En el corredor industrial Zárate-Campana crece la preocupación por una ola de suspensiones, retiros voluntarios y cierres de plantas fabriles que afecta a distintos sectores industriales. Empresas químicas, metalúrgicas y manufactureras vienen registrando dificultades producto de la caída de la demanda, el aumento de costos y la recesión económica.
Distintos sectores sindicales y empresariales advierten que el deterioro del mercado interno y el freno industrial empiezan a impactar con fuerza en uno de los polos productivos más importantes del país. En los últimos meses también se registraron conflictos en Fate, Archroma, Alpek Polyester y otras compañías instaladas en el norte bonaerense.
El cierre de Cabot tiene además un fuerte peso simbólico: marca el final de una empresa que durante décadas formó parte de la identidad industrial de Campana y del desarrollo manufacturero argentino.
Durante años, la planta no solo generó empleo calificado, sino que también impulsó proyectos de sustentabilidad energética y autoabastecimiento eléctrico que hacían presumir una continuidad de largo plazo para sus operaciones.
Por eso, la decisión de abandonar definitivamente el país genera preocupación en toda la comunidad industrial. El cierre deja preguntas abiertas sobre el abastecimiento futuro de insumos estratégicos para la producción nacional, el impacto sobre proveedores y pymes vinculadas a la cadena industrial y el rumbo de la actividad manufacturera en la Argentina.
Mientras tanto, en Campana crece la angustia entre los trabajadores y sus familias. Muchos empleados llevan décadas dentro de la planta y consideran que el cierre representa no solo la pérdida de un empleo, sino también el fin de una historia industrial que atravesó generaciones enteras.
La imagen de las máquinas apagadas y del desmantelamiento de una de las fábricas emblemáticas de la región volvió a instalar un debate que atraviesa a toda la Argentina: el futuro de la industria nacional, la protección del empleo y el impacto social de una economía cada vez más golpeada por la recesión y la desindustrialización.




