CARLOS SAÚL MILEI

CARLOS SAÚL MILEI

26 julio, 2024 Desactivado Por Marcelo Rodríguez

Quienes vivimos el menemismo no podemos dejar de comparar el actual gobierno de Milei con aquella época. El propio Milei quiere parecerse a Menem. De hecho, hace un par de meses inauguró una estatua del ex presidente en la casa de gobierno. Inclusive en más de una oportunidad lo catalogó como el mejor presidente de la historia. 

El martes vimos a Milei pavonearse con la vedete Yuyito González en el teatro Colón. La banalización de la embestidura presidencial característica de los años 90 hoy pretende reeditarse en la Argentina. El tema a tener en cuenta es advertir que aquellos comportamientos demagógicos, al igual que los de hoy, no eran ni son más que elementos de distracción para evitar que los medios de comunicación hablen y escriban sobre la importancia de las políticas anti populares y entreguistas que se ejecutan.

Revolución productiva y salariazo fueron las dos consignas centrales de aquella campaña electoral. Propuestas desechadas rápidamente y transformadas en un programa político y económico al servicio del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional, bajo los lineamientos neoliberales y privatistas del Consenso de Washington. 

La realidad es que Menem dejó un 18 por ciento de desocupación y más del 50 por ciento de pobreza, y sin ningún tipo de contención social.

Relaciones carnales con Estados Unidos y Gran Bretaña. Apertura indiscriminada de importaciones, destrucción del aparato productivo, entrega las empresas del Estado tales como: YPF, YCF, Gas del Estado, la Empresa Nacional de Telecomunicaciones, Aerolíneas Argentinas, el Puerto, el sistema nacional de jubilaciones y pensiones, entre otros. Destruyó el sistema ferroviario argentino, cerró cientos de ramales y condenó al olvido y a la extinción a los pueblos que dependían del paso del ferrocarril.

Implementó la Ley Federal de Educación y legalizó la transferencia de colegios secundarios y establecimientos terciarios del ámbito nacional a las provincias, sin los recursos económicos necesarios para sostenerlos, generando de esta forma el peor deterioro de la educación pública. También provocó un vaciamiento gradual del sistema de salud.

Eso fue el menemismo, eso se ocultaba con el show mediático. Mientras indultaba a los genocidas bailaba árabe en el programa de Mirtha Legrand.

Se implementó la primera etapa de flexibilización laboral. Se vulneraron derechos básicos de los trabajadores. Se inauguró la precarización de los trabajadores en nuestro país.

El show y la banalización de la política no son otra cosa que instrumentos distractivos mientras los elefantes pasan por detrás. Esa es la finalidad. No es el hecho en sí mismo. Solo es una estrategia. Veremos si la sociedad está dispuesta a recrear la misma inocencia, o la misma complicidad; o esta vez tendrá un comportamiento más cercano a la madurez y no repite la compra de espejitos de colores que a la luz de la realidad económica y social estaría saliendo demasiado cara. Demasiado cara.

Puede seguirnos y compartir nuestro contenido en las redes: