CAPUTO JUSTIFICA LA MARCHA ATRÁS SOBRE CAMBIAR LA FÓRMULA DE INFLACIÓN: “PASARON COSAS EN EL MEDIO”
5 febrero, 2026El ministro de Economía salió a explicar la decisión del Gobierno de suspender la actualización metodológica del Índice de Precios al Consumidor (IPC), en medio de la polémica por la renuncia del titular del INDEC y cuestionamientos internos y externos sobre la transparencia de los datos. Caputo atribuyó la decisión a hechos recientes y defendió la postura técnica oficial.
El ministro de Economía, Luis Caputo, brindó una extensa explicación pública sobre la polémica que rodea la postergación de la nueva fórmula para medir la inflación en Argentina, luego de que esa decisión derivara en la renuncia de Marco Lavagna al frente del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En una entrevista televisiva sostuvo que la marcha atrás no responde a presiones externas ni a manipulación de cifras, sino a que “pasaron cosas en el medio” desde que se había planificado el cambio de metodología.
Caputo: motivos técnicos, tiempo y contexto económico
Caputo explicó que tanto él como el presidente Javier Milei no estaban de acuerdo técnicamente con implementar el nuevo índice de inmediato, y que la postura oficial siempre fue que la actualización metodológica se aplicara una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado, para evitar “comparar peras con manzanas” en un momento de ajuste de precios.
Según el funcionario, el debate no fue sobre los principios técnicos de la actualización, que representa un esfuerzo por reflejar patrones de consumo más contemporáneos, sino sobre el momento y contexto para introducirlo. En ese sentido, vinculó la decisión a una serie de factores recientes, incluidos cambios en el clima político y financiero, que a su juicio alteraron las condiciones bajo las cuales debía aplicarse.
Caputo señaló que la nueva fórmula se basaba en una Encuesta Permanente de Hogares (EPH) de 2017-2018, y que “en el medio pasamos una pandemia y un montón de cosas”, lo que a su juicio hizo que no fuera adecuado implementarla sin antes completar una etapa más profunda de desinflación y, eventualmente, realizar una nueva encuesta que refleje mejor los patrones actuales de consumo.
Lavagna, Lines y la transición en el INDEC
En la misma entrevista, Caputo aseguró que Marco Lavagna dejó el organismo en términos totalmente amigables y sin conflictos personales con él ni con el presidente Milei. Explicó que las diferencias eran únicamente sobre el timing de la implementación del nuevo IPC. La Casa Rosada nombró como reemplazo provisorio a Pedro Lines, técnico con más de una década de trayectoria en el INDEC y considerado respetado dentro del organismo, según Caputo.
El ministro descartó que hubiera presiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para avanzar con el cambio metodológico y rechazó cualquier insinuación de manipulación o interferencia externa en la elaboración de las estadísticas oficiales.
Polémica y repercusiones
La decisión de postergar la actualización, y la salida de Lavagna, generó inquietud en los mercados y en sectores técnicos, ya que el debate sobre la medición de la inflación es sensible en un país con historias previas de desconfianza en las estadísticas públicas. Según informes internacionales, la situación llegó a tensionar las expectativas y provocó reacciones adversas en indicadores financieros, como el riesgo país y la caída de la bolsa local.
El argumento oficial de que “hicieron falta más condiciones” para actualizar la medición también fue resistido por algunos analistas que consideran que mantener una fórmula basada en una canasta antigua puede distorsionar la medición del fenómeno inflacionario real, aunque otros economistas entienden que una implementación apresurada en una fase de transición podría complicar la comparabilidad de los datos.
El futuro de la medición y nuevas encuestas
Caputo reafirmó que, aunque hoy no se aplicará la nueva fórmula para medir la inflación, el Gobierno trabaja en una nueva metodología que se basará en encuestas más representativas de los patrones de consumo actuales. Esa actualización planificada, según el ministro, debería seguir a una encuesta actualizada que refleje cambios sociales y económicos posteriores a la última usada en 2017-2018.
El ministro insistió en la necesidad de coherencia técnica y transparencia en las estadísticas oficiales, subrayando que “no hay nada que ocultar” en la decisión tomada y que el objetivo es lograr mediciones sólidas y confiables en el mediano plazo.




