ATE DENUNCIÓ EL CIERRE DE 25 MIL PYMES Y REALIZÓ UNA PROTESTA SOBRE GENERAL PAZ: “MILEI FUE MÁS LETAL QUE EL COVID”
19 mayo, 2026La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) llevó adelante una fuerte protesta sobre la avenida General Paz para denunciar el cierre de 25 mil pequeñas y medianas empresas durante la gestión de Javier Milei. El gremio advirtió sobre una crisis económica “cada vez más profunda”, alertó por la destrucción de cientos de miles de puestos de trabajo y aseguró que el actual modelo económico está generando un escenario de “tierra arrasada” para la producción nacional.
La crisis económica y el deterioro del entramado productivo argentino volvieron a quedar en el centro de la escena luego de la protesta encabezada por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) sobre la avenida General Paz, a la altura del partido bonaerense de San Martín.
La manifestación se realizó en rechazo al cierre masivo de pequeñas y medianas empresas durante la gestión de Javier Milei y buscó visibilizar el impacto del ajuste económico sobre la industria, el empleo y el aparato productivo nacional.
Según denunció el gremio estatal, ya quebraron 25 mil PyMEs desde la llegada del Gobierno libertario, una cifra que genera fuerte preocupación entre sindicatos, cámaras empresariales y distintos sectores vinculados a la producción.
La protesta estuvo encabezada por el secretario general de ATE nacional, Rodolfo Aguiar, quien lanzó una de las frases más contundentes de la jornada: “En términos económicos, Milei fue más letal que el Covid”. ()
El dirigente sindical aseguró que el país atraviesa una situación crítica y apuntó directamente contra el programa económico impulsado desde la Casa Rosada.
“El futuro de la Argentina con este gobierno es un futuro negro”, sostuvo Aguiar durante la movilización, que incluyó cortes parciales sobre uno de los principales accesos a la Ciudad de Buenos Aires. ()
Desde ATE explicaron que los datos surgen de registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), donde se observan 17 meses consecutivos de reducción de empresas registradas. Según el sindicato, el deterioro supera incluso el impacto que tuvo la pandemia de coronavirus sobre el entramado productivo nacional. ()
Durante la pandemia de Covid-19, Argentina atravesó una de las peores crisis económicas de su historia reciente, con miles de comercios y empresas afectadas por las restricciones sanitarias y la caída de la actividad. Sin embargo, desde ATE sostienen que el escenario actual resulta todavía más grave debido al derrumbe del consumo, la apertura importadora, la paralización de obras públicas y el ajuste fiscal.
“Durante la pandemia cerraron poco más de 14 mil empresas. Con Milei se fundieron 11 mil más”, remarcaron desde el gremio estatal. ()
La situación de las PyMEs se transformó en uno de los puntos más sensibles de la economía argentina durante los últimos meses. Distintos informes privados comenzaron a mostrar caídas pronunciadas en ventas, producción industrial y utilización de capacidad instalada.
Sectores como la metalurgia, la construcción, el comercio, el calzado, la industria textil y la producción alimenticia aparecen entre los más golpeados por la recesión.
Muchas pequeñas empresas denuncian además dificultades crecientes para afrontar tarifas, alquileres, costos financieros y caída del consumo interno, en un contexto donde el mercado local perdió capacidad de compra producto del deterioro salarial.
La protesta de ATE también buscó poner el foco sobre la destrucción de puestos de trabajo registrados.
Según denunció el sindicato, durante los últimos dos años ya se perdieron más de 300 mil empleos formales en el país. ()
El gremio comparó además la situación actual con el período de pandemia, cuando se habían perdido alrededor de 140 mil puestos laborales, y advirtió que el actual proceso de destrucción del empleo avanza a una velocidad mucho mayor.
Otro de los puntos que genera preocupación es la caída de la capacidad industrial instalada.
ATE señaló que durante la pandemia la utilización industrial rondaba entre el 55 y el 60%, mientras que actualmente se ubica por debajo del 50%. ()
Ese indicador refleja cuánto de la capacidad productiva total de las fábricas está efectivamente siendo utilizada. Cuando cae, suele ser una señal de retracción económica, menor demanda y reducción de inversiones.
La movilización contó además con el acompañamiento de distintas organizaciones sindicales, sectores universitarios, referentes políticos y cámaras empresariales, que coincidieron en advertir sobre el deterioro económico y social.
En paralelo al conflicto por las PyMEs, ATE mantiene una fuerte disputa con el Gobierno nacional por la situación de distintos organismos públicos.
En las últimas semanas el sindicato denunció un “vaciamiento” del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y rechazó posibles despidos masivos dentro del organismo. ()
La organización gremial incluso presentó un recurso de amparo contra medidas impulsadas por las autoridades del instituto, luego de que se anunciara la eliminación de cientos de líneas de trabajo y servicios técnicos.
ATE sostiene que el INTI cumple un rol clave en el desarrollo industrial argentino y acusa al Gobierno de intentar desmantelar áreas estratégicas vinculadas a la tecnología, la innovación y el control de calidad productiva.
Las tensiones entre el Gobierno y los sindicatos estatales se intensificaron desde el inicio de la gestión libertaria.
La política de reducción del gasto público, el congelamiento salarial, los despidos en organismos estatales y los intentos de reforma laboral generaron múltiples protestas y conflictos gremiales.
En distintas oportunidades, Rodolfo Aguiar cuestionó la orientación económica del oficialismo y acusó al Gobierno de promover un modelo de ajuste permanente sobre trabajadores, jubilados y sectores productivos.
Desde la Casa Rosada, en cambio, sostienen que el ajuste es necesario para estabilizar la economía, reducir la inflación y ordenar las cuentas públicas.
El Gobierno defiende además su política de reducción del Estado y considera que muchas áreas públicas arrastraban estructuras sobredimensionadas y altos niveles de gasto.
Sin embargo, el deterioro de indicadores económicos y sociales comenzó a generar crecientes cuestionamientos incluso desde sectores empresariales y productivos que inicialmente habían acompañado el rumbo económico libertario.
La caída del consumo interno aparece hoy como una de las principales preocupaciones de comerciantes e industriales.
Diversos sectores advierten que la combinación entre salarios deprimidos, aumentos tarifarios, suba de costos y retracción económica está provocando cierres de empresas y pérdida de empleo a un ritmo cada vez más acelerado.
Mientras tanto, las protestas sociales y sindicales comenzaron a multiplicarse en distintos puntos del país.
ATE ya anticipó que continuará profundizando su plan de lucha y no descarta nuevas medidas de fuerza si el Gobierno mantiene su política económica actual.
“Tenemos que empezar a pensar en el día después de Milei sabiendo que nos van a dejar tierra arrasada”, afirmó Aguiar. ()
La frase resume el clima de confrontación creciente entre el sindicalismo estatal y el Gobierno nacional, en medio de una crisis económica que continúa profundizándose y que ya impacta de lleno sobre empresas, trabajadores y sectores productivos de todo el país.




