ARGENTINA, UNA BOMBA DE TIEMPO…
16 agosto, 2025Por Mg. Juan Francisco Venturino
En la última cadena nacional, un dato pasó casi inadvertido: todos los principales funcionarios económicos —salvo el presidente— son ex ejecutivos de J.P. Morgan, uno de los bancos de inversión más influyentes del mundo. Luis Caputo, José Luis Daza, Santiago Bausili y Vladimir Werning compartieron años en la misma usina financiera, operando mercados emergentes… como el nuestro.
Hoy, ellos administran una deuda pública en pesos que supera los 243 billones de pesos. Esa deuda no es abstracta: está compuesta por bonos y letras emitidos por el Estado que pagan tasas altísimas para tentar a inversores, alimentando la llamada bicicleta financiera o carry trade. El mecanismo es simple y peligroso: entran dólares especulativos, se cambian por pesos, se colocan en instrumentos a tasa, y antes de que el tipo de cambio salte… se vuelven a dolarizar. El costo para el Estado es creciente, y se multiplica cuando hay fuga.
Sumando la deuda en pesos y el total de depósitos líquidos del sistema, el potencial sobre el que se monta este juego ronda los 600 billones de pesos —casi medio billón de dólares al tipo de cambio mayorista. Esa montaña de dinero, atada con hilos de confianza y tasas artificialmente atractivas, puede desarmarse en días si cambian las expectativas.
El riesgo es evidente: una economía frágil, un Estado ultraendeudado en su propia moneda, y la llave del sistema en manos de un equipo con pasado en Wall Street. Argentina es, hoy, una bomba de tiempo… y el reloj ya está corriendo.




