ARGENTINA: BRICS O DOLARIZACIÓN
23 mayo, 2023
A partir de la crisis financiera global desatada en 2008, comenzaron a plantearse desde distintos sectores de la economía y de la política diversas críticas al sistema mundial heredado de Bretton Woods, en 1944. En ese marco surgieron nuevos espacios de poder que plantearon la necesidad de avanzar hacia la conformación de un mundo “multipolar”, con la finalidad de superar las hegemonías de EEUU y Europa.
En ese momento histórico es cuando aparecen en escena los países denominados “BRICS” (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).
El objetivo principal del BRICS es crear un sistema mundial mucho más justo y equilibrado en las relaciones económicas y políticas entre países, cosa que se encuentra en pleno proceso.
El mes pasado el presidente de Brasil Lula da Silva asistió a la asunción de la ex presidenta del mismo país Dilma Rousseff, como jefa del banco de fomento de los BRICS (NBD) en Shanghái, China y dijo: «Todas las noches me pregunto por qué todos los países necesitan hacer sus intercambios comerciales respaldados por el dólar. ¿Por qué no podemos comerciar con nuestra propia moneda?».
No parece tratarse solamente de un simple discurso o una reflexión en voz alta.
Los BRICS reúnen el 40 porciento de la población mundial, el 20 porciento de la producción total y el 18 porciento del comercio global. De hecho, cuatro de sus miembros se encuentran ubicados entre las diez economías más grandes del planeta– China es la número dos/uno, India la número tres, Rusia la número seis y Brasil la número siete.
La Argentina atraviesa una crisis económica profunda y en ese contexto deberá atravesar las elecciones en las que se elige nuevo presidente. Son tiempos políticos que se asoman como un posible parte aguas en la historia.
A pesar de lo dicho, no es menos real que luego de la pandemia la actividad económica se recuperó más rápido de lo esperado. El PIB se incrementó en un 10,4 porciento en 2021 y en un 5,2 en 2022. Paradójicamente sucede que la desigualdad y la pobreza también crecen. No se llega a comprender por qué el gobierno no implementa políticas distributivas. La inflación se transforma en el drama de todos los hogares, fundamentalmente en los sectores más humildes de la sociedad.
A esta realidad se aferra la ultra derecha negacioncita para posicionarse como alternativa en una coyuntura política electoral compleja. Se presume que podría ser una nueva versión, aunque más extrema, de las relaciones carnales con el imperio norteamericano, (mientras todo indica que afrontará una lenta decadencia); además de ser un error estratégico, sería el golpe final a una soberanía que ya está mal herida.
La propuesta de hacer desaparecer el Banco Central y dolarizar la economía generará más pobreza, destruirá el aparato productivo y llevará a una definitiva pérdida de la autonomía monetaria. Algo muy parecido sucedió en los 90’ con la convertibilidad que explotó en la crisis económica, política y social de diciembre de 2001. Las consecuencias fueron catastróficas. La tasa de desempleo llegó al 18,3 porciento, el sistema financiero estaba quebrado, la pobreza trepó al 66 porciento y dos millones de argentinos y argentinas cayeron en la indigencia.
Este tipo de sumisión iría a contramano del camino que muestran los BRICS. La emancipación respecto del imperio debería darse casi por decantación, siempre y cuando los gobiernos de las naciones oprimidas y ahogadas económicamente por el FMI adopten posiciones soberanas en sus políticas exteriores.
Presentar la dolarización como solución a los problemas de la inflación es intentar apagar el fuego con nafta.
El embajador argentino en China Sabino Vaca Narvaja se reunió en Shanghai a mediados de abril con Dilma Rousseff; y el nuevo canciller chino, Qin Gang, para promover el ingreso de Argentina al nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS (NBD).
La Argentina negocia desde el año pasado para entrar como miembro pleno, al igual que otros 33 países. Si bien cuenta con el aval de 4 de las naciones que conforman el bloque, la definición se debe dar por unanimidad.
Sería una buena oportunidad para que Argentina abandone definitivamente las pujas históricas que suceden entre los sectores de la política que defienden los intereses nacionales, y quienes solo buscan hacer negocios y tener cada vez mas pode, aunque sea a costa de más endeudamiento y el sufrimiento del pueblo.
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