ANTICUARENTENA, CALDO DE CULTIVO

ANTICUARENTENA, CALDO DE CULTIVO

28 mayo, 2020 25 Por Marcelo Rodríguez

El pasado lunes 25 de mayo el Presidente Alberto Fernández brindó una entrevista al periodista Juan Amorín para el canal de noticias C5N. En líneas generales los temas abordados giraron al rededor de la Pandemia y los resultados que se vienen obteniendo en la Argentina y el mundo. Pero casi sobre el final de la entrevista, hubo dos temas puntuales- que en evidencia- encendieron todas las alarmas del poder real y de sus intereses corporativos de clase.

Reforma Judicial y Reforma Tributaria

Respecto a la Justicia el presidente sostuvo:”Necesitamos saber cómo funciona la Corte y cómo funcionan los recursos extraordinarios”. Además agregó que él, se considera “un reformista” y que el tema de la Justicia debe ponerse en el centro de la escena”. En razón a cuestiones impositivas, aclaró estar de acuerdo con el “aporte excepcional a las grandes fortunas”, pero lo que debe cambiarse es “el sistema impositivo argentino,  y la reforma tributaria hay que hacerla cuanto antes, porque la mayor parte de los ingresos del Estado lo aportan los que consumen y esto no es razonable”, sentenció. Si hay una costumbre lo suficientemente conocida, es que en la Argentina, cuando el poder real se siente observado por la política, de inmediato activa su protocolo demonizador, que actúa de manera ensamblada entre sí.

Como un entrenador que le da las últimas palabras de aliento a un deportista que está a punto de ingresar al juego, la clase dominante ordena la salida a la cancha de los medios hegemónicos. Las tapas de Clarín y La Nación hacen apología del contagio. La cadena nacional de sus canales de cable persiguen una construcción de sentido a favor de la desinformación. Minimizan el verdadero mal. Le  pasan demasiado cerca a la defensa de la muerte.

Con el correr de los días hubo una caravana anti cuarentena de quienes deciden vivir encerrado en un country de Tigre y contradictoriamente piden poder salir. También se llevó a cabo una marcha ilegal conformada por un puñado de contagiadores seriales, que al grito de libertad, caminaban sin contraindicación alguna en plena Plaza de Mayo.

Pero lo más asombroso y revelador fueron las declaraciones públicas del ex presidente y actual miembro de la Corte Suprema de Justicia Ricardo Lorenzetti. Sostuvo en CNN radio, que  “los gobiernos no pueden avanzar sobre las libertades individuales” y que “La regla general hoy es que la limitación de la circulación y la limitación en las libertades tiene que terminar”, no son más que botón de prueba da las órdenes indicadas por quienes difícilmente pongan el cuerpo y la cara en estas situaciones.

¿Cómo hubiesen sido las reacciones y los argumentos de estos sectores si al día de hoy la Argentina en vez de 500 muertos  por COVID-19 hubiese tenido 33 mil, y en lugar de 14 mil infectados hubiese tenido 232 mil,  como sucede en Italia con similar cantidad de habitantes? ¿Cómo serían sus posicionamientos respecto al Estado y sus responsabilidades?

No es la primera vez que la intención se pone en la generación de un caldo de cultivo con fines antidemocráticos. Hay un sector de la población que se muestra dispuesto a repetir un discurso con intereses que no les pertenece.

En el mundo entero el desplome económico es una realidad.  La Comisión de Estudios Económicos para América Latina y el Caribe -CEPAL, presentó un informe que indica que en 2020 la pobreza en América Latina aumentaría al menos 4,4 puntos porcentuales (28,7 millones de personas adicionales) con respecto al año previo, por lo que alcanzaría a un total de 214,7 millones de personas (el 34,7 porciento de la población de la región). Entre estas personas, la pobreza extrema aumentaría 2,6 puntos porcentuales (15,9 millones de personas adicionales) y llegaría a afectar a un total de 83,4 millones de personas.

Nadie parece salir ileso de la crisis sanitaria. Quién también atraviesa el peor momento económico de su historia es EE UU. Con el agravante de cargar con 100 mil muertos sobre sus espaldas, el país que preside Donald Trump perdió 38 millones de puestos de trabajo.

En la Argentinala crisis económica no nace con el COVID-19 y mucho menos con el gobierno de Alberto Fernández. A fines del año pasado  el INDEC confirmó que el 2019 había cerrado con una deuda externa  total de 278.000 millones de dólares, es decir casi 100.000 millones de dólares más que en 2016.

El gobierno de Macri dejó un 40.8 porciento de pobres, una millonaria deuda externa y una industria nacional desbastada.

La batalla sigue siendo Cultural. El gobierno tiene una aprobación entre las mayorías superior al 80 porciento. Esto se debe al manejo de las políticas sanitarias. Sin embargo, ya sea el tiempo ganado para lograr un equipamiento en el sistema público de Salud sin que colapse, la llegada a los sectores mas postergados con alimentos y Asistencia, los créditos bancarios destinados a sectores de la producción, el pago de la mitad de los salarios de los sectores privados,- de poco servirá en el futuro- si el sistema comunicacional concentrado, continúa siendo monopólico y sigue habitando casi en forma inevitable, en los hogares y en dispositivos digitales de la población.

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