ANESTESIA NACIONAL: EL SILENCIO COMO NUEVA FORMA DE GOBIERNO
28 octubre, 2025 Desactivado Por Sitio digital Columna de OpiniónArgentina atraviesa una etapa donde el poder ya no se impone con violencia, sino con agotamiento. Entre el miedo, la recesión y la desinformación, la democracia conserva su fachada institucional, pero pierde su voz colectiva.
Juan Venturino/ La sociedad argentina no está dormida: está anestesiada.
Pasó del hartazgo al miedo. Del odio al silencio.
Y en ese silencio, gobernar se vuelve fácil, porque nadie tiene energía para resistir.
La anestesia no cayó del cielo. Es el efecto calculado de una maquinaria que mezcla crisis económica, saturación mediática y agotamiento social. El nuevo orden no se impuso con tanques ni con botas: se impuso con dólares, recesión y discurso moralizante. Washington ya no necesita intervenir; alcanza con que el gobierno local ejecute el libreto.
El poder real no está en Balcarce 50, sino en los flujos financieros, los bancos y los grupos que definen el tipo de cambio. Desde allí se diseña la política económica y se administra el miedo.
Mientras tanto, el Congreso dejó de ser una arena de debate para transformarse en un dispositivo de convalidación. Los bloques opositores, quebrados, comprados o disciplinados, acompañan el ajuste. Y la sociedad, agotada, mira la pantalla del celular para no mirar la realidad.
Las leyes más duras pasarán, sí. Porque el miedo a perder el trabajo, el subsidio o el contrato pesa más que la dignidad política.
Y porque los que deberían frenar esa avanzada —sindicatos, movimientos sociales, organismos de control— fueron domesticados o vaciados.
Así, el sistema democrático formal sigue de pie, pero la sustancia se evaporó: no hay representación, no hay control y no hay contrapoder.
Lo que hay es una administración colonial con estética libertaria.
Y sí: siempre se puede estar peor.
Porque cuando un país se acostumbra a obedecer, lo siguiente que pierde no es el bolsillo, sino la voz.




