ANARCOCAPIFASCISTA
4 junio, 2024En la Argentina del último medio año cada mañana nos encontramos con una nueva noticia que afianza la definición que el gobierno nacional es inhumano, insensible y cruel. Esta determinación excede las opiniones. Es un hecho de la realidad que no niegan ni siquiera los propios seguidores de La Libertad Avanza. Inclusive, los más acérrimos asumen ser apologistas de la desidia para con los pobres. El concepto de crueldad se consolidó con la decisión del Ministerio de Capital Humano que conduce Sandra Petovello, mano extrema derecha del presidente Milei, cuando decidió secuestrar casi 6 millones de kilos de alimentos. A todo esto, los comedores comunitarios no tienen con qué cocinar para darle a quienes hacen largas filas con la esperanza de poder llevar algo caliente para ellos y los suyos.
La realidad social de nuestro país nunca transitó semejante abandono por parte de un gobierno. Mucho menos en Democracia.
Era de suponerse que el anarcocapitalismo se referenciaba en una filosofía extrema dentro del liberalismo, que planteaba el ideal de llegar a una sociedad capitalista sin Estado.
En este espacio, en reiteradas ocasiones nos escuchamos decir que la realidad social y económica actual es consecuencia del corrimiento absoluto por parte del Estado, pero es necesario aclarar que es una verdad a medias.
El anarcocapitalismo, a diferencia de otras vertientes liberales, tiene la idea de provisión privada de bienes y servicios a niveles extremos, eliminando el Estado en la provisión de Dinero, Salud, Educación, Seguridad, la Ley y todas las esferas de la gestión pública. En teoría, estos servicios básicos comunes serían proporcionados por empresas privadas que se contrarían en forma voluntaria… Hasta ahora mucho de teoría y nada de soluciones, más bien todo lo contrario. Nada de lo que estaba mal se solucionó, y nada de lo que estaba bien va quedando en pie.
En este contexto de pobreza que está pasando de severa a extrema, también debemos pensar que el anarcocapitalismo de Milei, no es otra cosa que la apropiación del Estado únicamente con fines financieros y represivos. Lo vemos desde el minuto uno de su gobierno con el famoso protocolo antipiquete y la devaluación del 118 por ciento apenas asumidos. En estos dos aspectos sí hay un Estado bien presente. Aquí se responde el concepto de verdad a medias.
El psicoanalista Jorge Alemán sostiene que el gobierno argentino responde a las lógicas del “fascismo, pero neoliberal – oligárquico”. Y se desempeña en forma de “un Estado policial”.
El gobierno de Milei está transitando su peor momento. Difícilmente complete su mandato- por propia impericia- y por las características de un modelo económico extremadamente dogmático e inviable en la vida real de nuestro país. Los comportamientos de varios de sus funcionarios que se van escapando por la ventana indica que el único objetivo que explica- a los que siguen con los pies en el plato- es algún negocio jugoso de último momento y a las apuradas.
A la inhumanidad también se le debe sumar la incapacidad.
Los interrogantes respecto a la continuidad gubernamental solo deben basarse en el modo de desenlace. Ya hay quienes entran en calor al costado de la cancha mostrándose cerca de la vicepresidenta. Nada es lineal en la ´política. Está muy lejos de ser una ciencia exacta. Solo existieron hechos similares en la historia para apoyarse en el análisis.
La información parece indicar que la semana próxima se trataría la Ley Base en el recinto del Senado. Probablemente avance con algunas modificaciones y luego vuelva a Diputados para ser aprobada.
Sería doloroso acudir a un espectáculo que alumbre un sentido corporativo de la política por parte de quienes alguna vez representaron al peronismo o al radicalismo. Principales movimientos populares de masas.
Por su parte, las organizaciones sindicales y sociales estarán en la calle para evitar que le cuelguen el cartel de venta por cierre definitivo a la Argentina. El juego parece entrar en una etapa de definiciones. Veremos si el poder de la organización política, social y sindical sigue teniendo el peso histórico que tuvo en los momentos decisivos.
Mientras tanto habrá quienes asistan impávidos en la tele y en las redes, a una nueva versión de un ensayo general para la farsa actual, teatro antidisturbios.




