ALERTA EN BARILOCHE POR UN CASO DE HANTAVIRUS: UN HOMBRE DE 45 AÑOS PERMANECE INTERNADO EN TERAPIA INTENSIVA
7 mayo, 2026 Desactivado Por Azul SpallettaLas autoridades sanitarias de Río Negro encendieron las alarmas tras confirmarse un nuevo caso de hantavirus en San Carlos de Bariloche. El paciente, un hombre de 45 años, permanece internado en terapia intensiva mientras se investiga el posible origen del contagio y se monitorea a las personas que estuvieron en contacto estrecho con él. La situación vuelve a poner el foco sobre una enfermedad que históricamente generó preocupación en la Patagonia argentina.
La ciudad de San Carlos de Bariloche atraviesa horas de preocupación luego de que se confirmara un nuevo caso de hantavirus que mantiene internado en grave estado a un hombre de 45 años. El paciente permanece alojado en terapia intensiva y bajo estrictos controles médicos, mientras las autoridades sanitarias activaron protocolos epidemiológicos para evitar nuevos contagios y reconstruir el recorrido previo del afectado.
El caso reavivó la alarma sanitaria en toda la región patagónica, especialmente por los antecedentes que existen en Bariloche y localidades cercanas vinculados a brotes de hantavirus que, en años anteriores, generaron muertes y situaciones críticas.
De acuerdo con la información difundida por autoridades provinciales, el hombre comenzó con síntomas compatibles con la enfermedad días atrás y rápidamente sufrió un deterioro en su cuadro clínico, motivo por el cual debió ser internado en terapia intensiva. Entre los síntomas que suelen aparecer en este tipo de cuadros se encuentran fiebre alta, dolores musculares intensos, dificultad respiratoria, cansancio extremo y malestar general.
El hantavirus es una enfermedad viral transmitida principalmente por roedores silvestres, especialmente el denominado “ratón colilargo”, muy presente en regiones boscosas y rurales de la Patagonia. El contagio suele producirse por inhalación de partículas provenientes de orina, saliva o excrementos de animales infectados que permanecen en el ambiente, particularmente en espacios cerrados o poco ventilados.
Uno de los puntos que más preocupa a las autoridades sanitarias es que la cepa andina del hantavirus —presente en el sur argentino y chileno— puede transmitirse entre personas en determinadas circunstancias, algo extremadamente inusual para este tipo de virus. Esa característica fue precisamente la que convirtió al brote de Epuyén, en Chubut, entre 2018 y 2019, en uno de los episodios sanitarios más graves registrados en la Patagonia.
Aquel brote dejó al menos 11 muertos y obligó a implementar medidas de aislamiento, cuarentenas masivas y fuertes restricciones sanitarias en varias localidades cordilleranas. La experiencia quedó grabada en la memoria colectiva de toda la región y por eso cada nuevo caso genera inmediata preocupación.
En Bariloche, los equipos epidemiológicos ya comenzaron a rastrear los contactos estrechos del paciente internado y a reconstruir sus movimientos recientes para intentar determinar dónde pudo haberse producido el contagio. También se evalúa si la exposición ocurrió en zonas rurales, áreas boscosas o espacios donde pudiera haber presencia de roedores infectados.
Las autoridades sanitarias remarcaron que la población debe mantener la calma, aunque insistieron en reforzar las medidas preventivas, especialmente en una época del año donde aumentan las actividades al aire libre, excursiones y tareas en galpones o viviendas cerradas durante el invierno.
Entre las recomendaciones principales figuran ventilar ambientes cerrados antes de ingresar, utilizar lavandina diluida para limpiar superficies potencialmente contaminadas, evitar levantar polvo en lugares abandonados y almacenar correctamente alimentos y residuos para impedir la presencia de roedores.
La Patagonia argentina es considerada una de las zonas con mayor riesgo epidemiológico de hantavirus en América Latina. Provincias como Río Negro, Chubut y Neuquén registraron históricamente casos de distinta gravedad, muchos de ellos vinculados a zonas rurales o turísticas cercanas a bosques y lagos.
Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, Argentina registra todos los años decenas de casos confirmados de hantavirus, aunque la cantidad puede variar según factores climáticos y ambientales. La mortalidad de la enfermedad puede ser elevada cuando el cuadro evoluciona hacia el síndrome cardiopulmonar por hantavirus, una complicación severa que afecta gravemente la capacidad respiratoria.
En las últimas semanas, además, el hantavirus volvió a ocupar titulares internacionales luego de que se registraran casos sospechosos en un crucero turístico que recorrió distintas zonas del Atlántico y el Mediterráneo. Incluso, organismos sanitarios internacionales emitieron alertas preventivas por posibles contagios relacionados con viajeros que habían pasado por América del Sur.
En ese contexto, el nuevo caso detectado en Bariloche reaviva el debate sobre la vigilancia epidemiológica en regiones turísticas y sobre la necesidad de reforzar campañas de prevención e información para residentes y visitantes.
La ciudad rionegrina, uno de los principales destinos turísticos del país, recibe cada año cientos de miles de turistas nacionales y extranjeros atraídos por sus paisajes naturales, lagos y circuitos de montaña. Esa enorme circulación de personas obliga a extremar controles sanitarios cuando aparecen enfermedades de este tipo.
Mientras tanto, la evolución del paciente internado es seguida minuto a minuto por médicos y autoridades sanitarias. Hasta el momento, no trascendieron oficialmente detalles sobre posibles contagios derivados ni sobre otras personas con síntomas compatibles.
Sin embargo, el episodio volvió a generar preocupación en toda la región cordillerana, donde el recuerdo de antiguos brotes sigue muy presente. Porque cada nuevo caso de hantavirus en la Patagonia reactiva un temor conocido: el de una enfermedad silenciosa, de rápida evolución y capaz de convertirse en una amenaza sanitaria en cuestión de días.



