ALEJARSE DE LA CORNISA CUESTE LO QUE CUESTE
15 noviembre, 2024Ayer veía un posteo en Instagram de la Revista Barcelona que mostraba un derrumbe y decía: se desplomó la inflación y millones de argentinos quedaron atrapados adentro. Interesante la idea para mostrar como la desaceleración de la inflación de octubre es una foto del presente que podría perpetuarse hacia adelante.
Es cierto que hace dos días el INDEC informó que el promedio de inflación en la Argentina fue de 2.7 porciento. Lo que no mide el organismo junto con la inflación, es una variable política/económica fundamental, la recesión.
Desde que asumió Milei, los salarios quedaron 15 puntos detrás de la inflación.
La pobreza en el primer semestre del 2023 era del 40 por ciento. En julio de este año era del al 53. Esto representa un incremento del 30 por ciento. En el caso de la indigencia, el salto es incluso más dramático: en el primer semestre del 2023 era del 9,3 por ciento y en julio de este año afectaba al 18,1 por ciento. Prácticamente se duplicó. En el presente el porcentaje es mayor.
El consumo de carne vacuna cayó más de 12 puntos comparado al igual período del año pasado. La caída del consumo de leché cayó un 44.
La desocupación trepó casi al 8 por ciento cuando estaba en 5,7.
En este contexto el ministro de Economía Luis Caputo habla del milagro argentino…
Esta frase exultante suena demasiado exagerada y apresurada para tanto festejo. La macroeconomía parece no tener puntos en común con los bolsillos de las mayorías.
Si esta es la foto que vino para quedarse, no es para festejar demasiado. Cuando más periférico es el sector social que se analiza, más abismal es la desigualdad ante los sectores más acomodados en los centros urbanos del país.
La pregunta es ¿de dónde el circuito económico real sacará recursos para comenzar un ciclo de crecimiento, o de recuperación? Pocos son quienes pueden comprar más allá de lo necesario para vivir en el día a día.
Como si todo fuera poco, el gobierno baja aranceles a las importaciones. Inclusive perjudica a los productos que se producen en el país.
El gobierno está ejecutado un plan de aniquilamiento de la Argentina. Lo prometió en campaña y lo está cumpliendo.
El aniquilamiento del trabajo, de la producción, de la educación, de la salud. En definitiva, es un cambio cultural. Son las entidades que han estructurado derechos ciudadanos históricos en nuestro país. Buscan promover otras nuevas que reemplacen las propias. La cultura, el modo de hablar, de relacionarnos. El vínculo genético con el deporte, con nuestra alimentación, nuestros lugares de vacaciones. Nosotros mismos. Lo que somos.
Nos quieren obedientes a las necesidades del mercado. Desean nuestro petróleo, nuestros minerales, el litio, los campos fértiles, el mar extenso. Ese es el plan. Un plan que aún está en disputa, aunque se llegó demasiada cerca de la cornisa. Demasiado cerca. Habrá que alejarse cueste lo que cueste.




