A 12 DÍAS DEL TERREMOTO, VENEZUELA SIGUE BUSCANDO VÍCTIMAS ENTRE LOS ESCOMBROS MIENTRAS CRECE LA CRISIS HUMANITARIA
6 julio, 2026Las tareas de rescate continúan sin descanso en las zonas más afectadas por los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela el pasado 24 de junio. El balance oficial supera los 3.300 fallecidos, mientras miles de rescatistas mantienen la búsqueda de cuerpos y el país enfrenta una de las peores tragedias naturales de su historia reciente.
Doce días después de los devastadores terremotos que golpearon el norte de Venezuela, las tareas de búsqueda y rescate siguen concentradas en edificios colapsados de La Guaira, Caracas y otras localidades costeras, donde todavía permanecen desaparecidas miles de personas. Aunque las posibilidades de hallar sobrevivientes son prácticamente nulas, los equipos continúan removiendo toneladas de escombros para recuperar los cuerpos de las víctimas y brindar respuestas a cientos de familias que aún esperan noticias de sus seres queridos.
El último informe oficial elevó el número de fallecidos a 3.342 personas, mientras que los heridos ascienden a 16.740 y los damnificados se cuentan por decenas de miles. Además, más de 17.000 personas quedaron sin hogar, obligando al Gobierno venezolano a habilitar decenas de refugios temporales para asistir a quienes perdieron absolutamente todo.
La tragedia ya es considerada la catástrofe natural más grave que atravesó Venezuela en el último siglo, tanto por la magnitud del desastre como por la cantidad de víctimas y la destrucción registrada en la infraestructura urbana. Las autoridades informaron que cerca de 190 edificios colapsaron completamente, mientras otros cientos presentan daños estructurales que impiden su utilización.
Las tareas de rescate continúan siendo desarrolladas por miles de efectivos de Protección Civil, bomberos, Fuerzas Armadas y brigadas internacionales especializadas en búsqueda urbana. En los últimos días comenzaron a retirarse algunos equipos extranjeros, principalmente aquellos que participaron en la etapa inicial de rescate con vida, aunque otros continúan colaborando en la recuperación de víctimas y la asistencia humanitaria.
Argentina mantiene su colaboración con el operativo. En los últimos días fueron enviados nuevos brigadistas especializados en búsqueda y rescate, que trabajan junto a equipos venezolanos en algunos de los sectores donde aún quedan edificios completamente derrumbados. La asistencia también incluye equipamiento técnico y personal entrenado para operar en estructuras colapsadas.
Mientras tanto, la emergencia sanitaria continúa agravándose. Miles de familias permanecen alojadas en campamentos temporales, donde reciben alimentos, agua potable y atención médica. Según las autoridades venezolanas, ya fueron distribuidas más de 9.500 toneladas de alimentos y cientos de miles de litros de agua para abastecer a los damnificados.
Uno de los aspectos más dramáticos de la tragedia es la identificación de las víctimas. Ante la cantidad de cuerpos recuperados, el Gobierno debió habilitar espacios especiales para su conservación e identificación antes de proceder a las inhumaciones. Muchos fallecidos aún no pudieron ser identificados debido al estado en que fueron encontrados o porque sus familiares permanecen desaparecidos o viven en el exterior, consecuencia de la migración masiva registrada en los últimos años.
Los terremotos ocurrieron el 24 de junio, cuando dos fuertes movimientos sísmicos de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudieron el norte venezolano con epicentro cercano a la costa caribeña. El desastre provocó el derrumbe de edificios, cortes masivos de servicios públicos y graves daños en hospitales, escuelas y rutas, especialmente en el estado de La Guaira, el más castigado por el fenómeno. Desde entonces se registraron numerosas réplicas, lo que dificultó durante varios días el ingreso de los equipos de rescate a algunas estructuras inestables.
A casi dos semanas de la tragedia, Venezuela continúa enfocada en una tarea tan dolorosa como necesaria: encontrar a quienes aún permanecen bajo los escombros y comenzar una reconstrucción que demandará años. Con miles de familias afectadas y ciudades enteras profundamente dañadas, el país enfrenta uno de los desafíos humanitarios más importantes de su historia reciente.




