ESTADOS UNIDOS ENVIARÁ A DOS ALTOS FUNCIONARIOS A LA ARGENTINA PARA IMPULSAR EL CORREDOR ANDES-ATLÁNTICO
16 octubre, 2026Christopher Landau y Juan Pablo Segura llegarán al país la próxima semana como parte de una gira regional que también incluirá a Paraguay. La agenda contempla reuniones con funcionarios y empresarios para avanzar en un acuerdo de infraestructura que prevé movilizar hasta US$ 7.000 millones y abarca sectores estratégicos como energía, minería, transporte y tecnología.
El Gobierno de Estados Unidos enviará a dos de sus principales funcionarios para América Latina a la Argentina con el objetivo de avanzar en la implementación del Corredor Andes-Atlántico, una iniciativa bilateral destinada a modernizar la infraestructura productiva y facilitar las exportaciones hacia los mercados occidentales. La visita se desarrollará en el marco de una gira prevista entre el 19 y el 26 de octubre, que también tendrá una escala en Paraguay.
La delegación estará integrada por Christopher Landau, subsecretario de Estado estadounidense, y Juan Pablo Segura, subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental. Según informó el Departamento de Estado, en Buenos Aires mantendrán reuniones con autoridades del Gobierno y representantes del sector privado para promover nuevas inversiones, ampliar el comercio y profundizar la cooperación en seguridad regional.
La llegada de ambos funcionarios se producirá después del viaje que el presidente Javier Milei realizó esta semana a Washington, donde defendió su programa económico ante empresarios y referentes institucionales. El movimiento diplomático se inscribe en el acercamiento entre las administraciones de Donald Trump y Milei, que buscan fortalecer sus vínculos económicos y políticos.
Uno de los principales objetivos de la visita será avanzar en la puesta en marcha del Corredor Andes-Atlántico, presentado el 23 de septiembre en Nueva York por el canciller argentino, Pablo Quirno, y Landau, durante la semana de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El proyecto contempla herramientas de financiamiento estadounidense por hasta US$ 7.000 millones hacia 2027 para desarrollar y modernizar infraestructura de transporte, energía y conectividad digital. Entre las áreas previstas se encuentran los ferrocarriles, los puertos, las vías navegables, los oleoductos, los gasoductos y las redes eléctricas.
La iniciativa apunta a mejorar la conexión entre las zonas productivas del país, los recursos energéticos de Vaca Muerta y las áreas mineras del noroeste argentino con las terminales de exportación del Atlántico. Entre los recursos considerados estratégicos se encuentran el litio, el cobre, el petróleo y el gas, cuya producción ocupa un lugar central en la estrategia exportadora del Gobierno.
El monto anunciado no implica que los US$ 7.000 millones ya estén invertidos o disponibles en su totalidad. El acuerdo establece un marco para movilizar financiamiento y capital, con participación de organismos estadounidenses y del sector privado. La concreción de cada iniciativa dependerá de la estructuración de los proyectos, las condiciones financieras y las aprobaciones correspondientes.
Uno de los avances más concretos se encuentra en el sector energético. El Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos, conocido como Exim Bank, presentó una propuesta indicativa de financiamiento de largo plazo por hasta US$ 6.000 millones para Argentina LNG, el proyecto de exportación de gas natural licuado impulsado por YPF junto con la italiana Eni y XRG, compañía vinculada a Emiratos Árabes Unidos. La propuesta todavía debe recibir las aprobaciones necesarias y está destinada a financiar la adquisición de bienes y servicios estadounidenses.
La primera etapa del proyecto prevé la instalación de dos unidades flotantes de licuefacción frente a las costas de Río Negro, con una capacidad conjunta proyectada de 12 millones de toneladas anuales de gas natural licuado. El inicio de las operaciones está previsto para 2031, de acuerdo con los planes difundidos hasta el momento. La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para ampliar la capacidad exportadora argentina y desarrollar mercados internacionales para sus recursos energéticos.
El corredor también contempla oportunidades en minería e infraestructura. En el sector del transporte, el objetivo es identificar obras prioritarias para recuperar o ampliar la capacidad ferroviaria, portuaria y de las vías navegables. En materia digital, se prevé cooperación en tecnología y sistemas vinculados con la seguridad de las plataformas y los equipos de inspección aduanera.
La participación de Washington no se limita a la provisión de recursos financieros. El esquema incluye a organismos como la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC), el Exim Bank y la Agencia de Comercio y Desarrollo estadounidense (USTDA), además de otras áreas del Gobierno norteamericano. Estas instituciones cuentan con distintos instrumentos para respaldar proyectos, desde préstamos y garantías hasta seguros y asistencia técnica.
La visita de Landau y Segura será, además, una nueva instancia de coordinación política y económica entre ambos países. A comienzos de octubre, una delegación técnica estadounidense integrada por representantes del Departamento de Estado, el Exim Bank y la DFC ya había visitado la Argentina para analizar oportunidades de inversión y avanzar en la implementación del acuerdo, con actividades en Buenos Aires y en provincias del norte vinculadas con la producción minera.
En paralelo, la agenda bilateral incluye la cooperación en seguridad y la lucha contra el narcotráfico y el crimen transnacional. Según la información difundida por Washington, estos temas serán parte de las conversaciones durante la gira regional. En Paraguay, Landau encabezará una delegación comercial para explorar oportunidades de inversión y mantener encuentros con autoridades locales.
El Corredor Andes-Atlántico forma parte de la Asociación para la Infraestructura y la Inversión Global del G7, una iniciativa internacional que busca movilizar capital público y privado para desarrollar infraestructura estratégica y fortalecer cadenas de suministro. Estados Unidos ya promueve esquemas similares en otras regiones, como el Corredor de Lobito en África y el corredor económico de Luzón, en Filipinas.
Para la Argentina, el desafío será transformar el marco anunciado en septiembre en proyectos concretos, con financiamiento definido, obras identificadas y plazos de ejecución. Para Estados Unidos, el acuerdo también representa una oportunidad para ampliar la participación de sus empresas en sectores estratégicos y reforzar el abastecimiento de energía y minerales críticos.
La agenda de la próxima semana buscará profundizar ese trabajo y consolidar la relación entre ambos gobiernos. El resultado dependerá de los acuerdos específicos que puedan alcanzarse y de la capacidad de convertir las herramientas financieras previstas en inversiones efectivas.


