MILEI ANTE LA ONU: RECLAMÓ POR MALVINAS, CUESTIONÓ AL ORGANISMO Y DEFENDIÓ EL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
24 septiembre, 2026En su tercera intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Presidente volvió a reclamar al Reino Unido que retome las negociaciones por la soberanía de las Islas Malvinas y advirtió que la Argentina “va a tomar cartas en el asunto”. También cuestionó duramente el funcionamiento de la ONU, criticó las políticas aplicadas durante la pandemia y planteó que el país busca convertirse en un polo internacional para el desarrollo de la inteligencia artificial.
El presidente Javier Milei participó este miércoles de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, en lo que fue su tercera intervención ante el principal foro multilateral de la organización desde que asumió la Presidencia. Su discurso estuvo marcado por una fuerte crítica al funcionamiento de la ONU, el reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas, cuestionamientos a las políticas internacionales adoptadas durante la pandemia y una defensa del desarrollo de la inteligencia artificial con una intervención estatal limitada.
La exposición comenzó poco después del mediodía de la Argentina y se extendió durante alrededor de 20 minutos. De acuerdo con un relevamiento de Chequeado, casi siete minutos estuvieron dedicados a la cuestión Malvinas, lo que convirtió al reclamo de soberanía en el eje temático al que más tiempo destinó el mandatario durante su presentación.
Milei inició su discurso señalando que hablaba ante la Asamblea por tercera vez como Presidente y planteó que su exposición estaría organizada alrededor de tres cuestiones: aquello que, según sostuvo, la ONU debía haber hecho y no hizo; las acciones que, desde su perspectiva, el organismo no debería haber llevado adelante; y el papel de las Naciones Unidas frente al avance de la inteligencia artificial.
En ese marco, cuestionó con dureza el funcionamiento del organismo internacional y sostuvo que se había alejado de los objetivos que le dieron origen. Entre sus expresiones más fuertes, calificó a la ONU como “una organización inútil” y cuestionó el funcionamiento de su estructura burocrática. También afirmó que el organismo permitió situaciones que, según su interpretación, contradicen los principios de defensa de los derechos humanos y la soberanía de los Estados.
Uno de los principales puntos de su intervención fue la cuestión de las Islas Malvinas. Milei sostuvo que “Malvinas es para nosotros una causa nacional” y vinculó el reclamo argentino con el funcionamiento del sistema multilateral. En particular, cuestionó que las resoluciones de la Asamblea General no hayan producido, según su planteo, consecuencias suficientes sobre las acciones desarrolladas por el Reino Unido en el área en disputa.
El Presidente hizo referencia a la Resolución 31/49 de la Asamblea General, aprobada en 1976, que insta a la Argentina y al Reino Unido a abstenerse de adoptar decisiones unilaterales que introduzcan modificaciones mientras permanezca abierta la disputa de soberanía. En su discurso, sostuvo que la situación continúa sin resolverse y cuestionó la explotación de recursos naturales en el área.
En ese punto, mencionó específicamente al proyecto Sea Lion, vinculado con la exploración y explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte. Milei sostuvo que la Argentina considera ilegales e ilegítimas las licencias británicas y afirmó que el Gobierno ya presentó notas diplomáticas, utilizó herramientas jurídicas y aplicó sanciones contra empresas y proveedores relacionados con esas actividades. También recordó que el Poder Ejecutivo envió al Congreso un proyecto denominado Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
El mandatario reiteró además el pedido al Reino Unido para reanudar las negociaciones sobre la soberanía de las islas y propuso intercambiar opiniones sobre la controversia relacionada con la explotación de los recursos naturales. Al mismo tiempo, afirmó que la estrategia argentina será, según sus palabras, una defensa “pacífica, práctica y efectiva”.
La cuestión de los recursos naturales también fue vinculada por Milei con Vaca Muerta, a la que presentó como una oportunidad para atraer inversiones internacionales. El Presidente invitó al sector energético mundial a invertir y desarrollar el yacimiento neuquino, aunque estableció como límite la explotación de recursos en zonas que el Gobierno argentino considera sometidas a una ocupación externa ilegal.
“La Argentina no se va a sentar a esperar a que la ONU y la comunidad internacional estén a la altura de su propio mandato; va a tomar cartas en el asunto”, afirmó Milei al referirse a la política argentina sobre Malvinas. La frase se produjo en un contexto de renovada tensión diplomática con el Reino Unido por la explotación de hidrocarburos en el área de las islas.
El Gobierno británico respondió posteriormente al planteo argentino y reafirmó su posición sobre el archipiélago. Londres sostuvo que cualquier negociación sobre la soberanía debe contemplar el consentimiento de los habitantes de las islas y volvió a defender el principio de autodeterminación que aplica a su población. También recordó el referéndum de 2013, en el que, según los datos británicos, el 99,8% de los votantes se pronunció por mantener el estatus de territorio británico de ultramar.
CRÍTICAS A LA ONU Y A LA PANDEMIA
Después del tramo dedicado a Malvinas, Milei amplió sus cuestionamientos al sistema multilateral. Criticó la Agenda 2030, las políticas ambientales, determinadas agendas vinculadas con cuestiones de género y migración, y también mencionó la Agenda 2045, sobre la que anticipó que, desde su perspectiva, fracasará.
Otro de los pasajes más controvertidos estuvo relacionado con la pandemia de coronavirus. El Presidente cuestionó las medidas de confinamiento implementadas en distintos países y sostuvo que organismos vinculados con Naciones Unidas priorizaron determinadas políticas sanitarias por encima de la soberanía nacional.
Milei calificó ese proceso como “un experimento global de control social disfrazado de ciencia” y utilizó el término “genocidio” para referirse a las consecuencias que, según su interpretación, tuvieron algunas de esas políticas. Se trata de una caracterización política expresada por el Presidente durante su discurso y no de una conclusión presentada por la ONU en esos términos.
En ese mismo tramo, recordó la decisión del Gobierno argentino de retirar al país de la Organización Mundial de la Salud. La salida fue anunciada por el Poder Ejecutivo en febrero de 2025, cuando Milei cuestionó el papel de la organización durante la pandemia y argumentó que la Argentina debía recuperar autonomía frente a organismos internacionales.
LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL COMO OPORTUNIDAD
La tercera parte del discurso estuvo centrada en la inteligencia artificial. Milei comparó el actual desarrollo tecnológico con otras grandes transformaciones de la historia, como la imprenta, la máquina de vapor, la electricidad e Internet, y rechazó las advertencias que plantean que la automatización necesariamente provocará una destrucción masiva del empleo.
Para el Presidente, la inteligencia artificial puede convertirse en un motor de productividad y crecimiento económico. En ese sentido, recurrió a referencias económicas de Adam Smith y sostuvo que los avances tecnológicos amplían las capacidades productivas y permiten generar nuevas actividades.
Milei también cuestionó la posibilidad de que los Estados establezcan controles preventivos sobre la inteligencia artificial. Según planteó, entregar al Estado el control de la innovación puede terminar limitando la capacidad de las personas y las empresas para desarrollar nuevas tecnologías.
En ese punto presentó una propuesta para la Argentina: convertirse en un destino competitivo para el desarrollo de inteligencia artificial mediante un marco jurídico favorable a las inversiones, sin regulación preventiva, responsabilidad limitada para las empresas que trabajen con agentes de IA y beneficios fiscales. También sostuvo que el país cuenta con energía, minerales críticos y capital humano para participar de las distintas etapas de esa cadena tecnológica.
El Presidente vinculó además el desarrollo tecnológico con su posicionamiento internacional. Afirmó que la Argentina se alineó “sin ambigüedades” con Occidente y mencionó específicamente a Estados Unidos e Israel como socios con los que comparte, según sus palabras, afinidades de valores y una relación estratégica. También condenó los ataques de Irán contra Israel y recordó los atentados contra la Embajada de Israel en Buenos Aires, ocurrido en 1992, y contra la AMIA, en 1994.
LA TERCERA PRESENTACIÓN DE MILEI ANTE LA ASAMBLEA
La intervención de 2026 fue la tercera de Milei ante la Asamblea General de la ONU. En 2024, durante su primer discurso, había cuestionado la Agenda 2030 y el funcionamiento del organismo, mientras que en 2025 volvió a plantear críticas al sistema multilateral y reclamó por la soberanía argentina sobre Malvinas.
El reclamo por las islas, de todos modos, atraviesa buena parte de la tradición diplomática argentina ante Naciones Unidas. Un relevamiento de Chequeado sobre las últimas presentaciones presidenciales mostró que Malvinas fue mencionada en 17 de los últimos 18 discursos de presidentes argentinos ante la Asamblea General, con la excepción de la intervención de Cristina Fernández de Kirchner en 2015.
La Asamblea General constituye el principal foro deliberativo de Naciones Unidas y reúne a los 193 Estados miembros. El 81.º período de sesiones comenzó formalmente el 8 de septiembre y el debate general se desarrolla entre el 22 y el 26 de septiembre, con una jornada adicional prevista para el 28.
Al cerrar su intervención, Milei volvió sobre el objetivo que planteó para la Argentina y sostuvo que el país debe aprovechar sus recursos naturales, su producción, sus minerales, su energía y su capital humano para recuperar peso internacional.
“Queremos una Argentina próspera, influyente y poderosa. No para someter a otras, sino para ser libres”, afirmó el Presidente, antes de cerrar su discurso con una referencia a la construcción de una nación “libre”, “próspera” y “soberana”. Finalmente, concluyó con una de sus consignas habituales: “¡Viva la libertad, carajo!”



