BORIS JOHNSON PIDIÓ REFUERZOS MILITARES PARA LAS MALVINAS TRAS EL MENSAJE DE MILEI

BORIS JOHNSON PIDIÓ REFUERZOS MILITARES PARA LAS MALVINAS TRAS EL MENSAJE DE MILEI

6 septiembre, 2026 Desactivado Por Sitio digital Columna de Opinión

El ex primer ministro británico reclamó al actual gobierno del Reino Unido el envío inmediato de más tropas, aviones y buques al archipiélago. Aunque consideró improbable una nueva guerra con Argentina, advirtió sobre el riesgo de una “provocación” o un “error de cálculo” y cuestionó la estrategia de Javier Milei sobre la soberanía y los proyectos petroleros.

La tensión entre Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas sumó un nuevo capítulo luego de que el ex primer ministro británico Boris Johnson reclamara el envío de refuerzos militares al archipiélago, en respuesta a las últimas medidas anunciadas por Javier Milei. El dirigente conservador sostuvo que Londres debe demostrar con hechos su compromiso con las islas y pidió al actual primer ministro, Andy Burnham, que incremente la presencia militar británica en el Atlántico Sur.

Johnson realizó el planteo en una columna publicada por el diario Daily Mail, cuyo título fue contundente: “Burnham debe tomar el control y enviar refuerzos a las Malvinas, ahora”. Allí cuestionó al Gobierno británico por su respuesta ante el nuevo escenario generado por el discurso de Milei y reclamó que Londres reafirme de manera concreta que considera al archipiélago territorio británico.

El exmandatario, que gobernó el Reino Unido entre 2019 y 2022, también se refirió personalmente a Milei. Lo definió como un “anglófilo” y admirador de Margaret Thatcher, en referencia a la primera ministra británica que encabezó el Gobierno durante la guerra de 1982. Al mismo tiempo, Johnson consideró que el Presidente argentino no tendría intención de iniciar una nueva guerra con el Reino Unido, aunque advirtió que el escenario podría derivar en algún tipo de provocación o en un nuevo error de cálculo.

EL PEDIDO DE JOHNSON A LONDRES

La propuesta del ex primer ministro no fue solamente política. Johnson reclamó que el Gobierno británico acompañe sus declaraciones con una demostración concreta de capacidad militar, mediante el envío de más personal, aviones y buques a las islas.

Su argumento se basa en que, frente a la escalada discursiva alrededor de la soberanía, los proyectos petroleros y las medidas anunciadas por Argentina, el Reino Unido debería evitar cualquier señal de debilidad. Johnson incluso recurrió al antecedente de 1982 para advertir que una eventual subestimación del escenario podría tener consecuencias.

Sin embargo, no existe por el momento un anuncio oficial de Londres sobre un nuevo despliegue militar extraordinario como consecuencia directa del mensaje de Milei. El Reino Unido ya mantiene una presencia permanente en las islas y cuenta con infraestructura militar, aérea y naval destinada a su defensa.

La RAF informa que en la base de Mount Pleasant se encuentran desplegados cuatro cazas Typhoon FGR4, además de un avión cisterna Voyager y un transporte Atlas A400M. El complejo funciona desde 1985 y constituye el principal centro militar británico en el archipiélago.

El Gobierno británico, además, ha señalado que sus fuerzas en el Atlántico Sur tienen un carácter defensivo y que los niveles de despliegue son revisados periódicamente. En una declaración oficial de junio de 2026, Londres sostuvo que mantiene allí el mínimo nivel de fuerzas considerado adecuado para garantizar la defensa de las islas frente a posibles amenazas.

QUÉ DIJO MILEI SOBRE LAS MALVINAS

El planteo de Johnson se produjo apenas un día después del mensaje que Javier Milei brindó por cadena nacional, en el que volvió a colocar la cuestión Malvinas en el centro de la política exterior argentina.

El Presidente anunció medidas para endurecer las sanciones contra empresas vinculadas con actividades hidrocarburíferas en el área de las islas y anticipó el envío de un proyecto al Congreso para ampliar las herramientas legales contra compañías que participen de proyectos que Argentina considera ilegítimos.

Además, anunció la aceleración de obras para fortalecer la infraestructura militar argentina en Tierra del Fuego y planteó la necesidad de reforzar la capacidad de defensa y vigilancia del Atlántico Sur.

El Gobierno argentino también inició procedimientos contra 45 personas y empresas que, según la Cancillería, estarían involucradas en actividades hidrocarburíferas consideradas ilegítimas por la Argentina. Las medidas se apoyan en la Ley 26.659, que establece sanciones para determinadas actividades de exploración y explotación de hidrocarburos en la plataforma continental argentina sin autorización.

El conflicto tiene además un componente económico cada vez más importante: el desarrollo del proyecto petrolero Sea Lion, ubicado al norte de las islas.

La iniciativa está encabezada por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration y contempla una primera etapa de producción que apunta a comenzar hacia 2028. Las estimaciones difundidas por las compañías ubican los recursos recuperables del proyecto en cientos de millones de barriles, convirtiéndolo en uno de los principales proyectos petroleros vinculados al archipiélago.

Para Argentina, la explotación de esos recursos sin autorización del Estado nacional constituye una actividad ilegítima. Para las autoridades de las islas y las empresas involucradas, en cambio, los proyectos se desarrollan bajo licencias otorgadas por el Gobierno de las Falkland Islands y con respaldo británico.

LONDRES REAFIRMÓ SU POSICIÓN

Después del discurso de Milei, el Gobierno británico respondió que su posición sobre las islas no había cambiado.

Las autoridades de Londres reafirmaron su “compromiso absoluto e inamovible” con el archipiélago y sostuvieron que los habitantes de las islas tienen derecho a decidir su propio futuro. El Gobierno británico también aseguró que sus Fuerzas Armadas permanecen preparadas para proteger sus intereses.

La postura británica se apoya, entre otros argumentos, en el referéndum celebrado en marzo de 2013. En aquella consulta, 1.513 habitantes votaron a favor de mantener el estatus de las islas como territorio británico de ultramar y solamente tres lo hicieron en contra, con una participación del 92%. El Reino Unido utiliza ese resultado como una de sus principales referencias para defender el principio de autodeterminación de los isleños.

Argentina, en cambio, sostiene que la disputa es una cuestión de soberanía territorial entre dos Estados y que el principio de autodeterminación no puede utilizarse para resolverla.

EL FACTOR TRUMP Y EL CAMBIO EN EL ESCENARIO INTERNACIONAL

La escalada actual también está vinculada con las declaraciones realizadas días atrás por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien afirmó que estaba revisando la posición de Washington sobre la cuestión de las Malvinas.

Históricamente, Estados Unidos mantuvo una posición de neutralidad frente a la disputa de soberanía, aunque reconoció la administración británica de las islas después de la guerra de 1982. La posibilidad de una modificación de esa postura generó preocupación en Londres y fue recibida por Milei como una señal favorable a la posición argentina.

Trump, sin embargo, no anunció un cambio formal de la política estadounidense, sino que afirmó que estaba revisando su posición. Por eso, hasta el momento, no puede hablarse de un giro oficial de Washington respecto de la soberanía de las islas.

El escenario internacional es uno de los elementos que Johnson considera relevantes. En su columna, el ex primer ministro sostuvo que Londres no debería interpretar las declaraciones argentinas como una amenaza militar inmediata, pero sí tomar precauciones para evitar que una situación de tensión pueda terminar escalando.

UNA DISPUTA CON CASI DOS SIGLOS DE HISTORIA

La disputa por las Malvinas se remonta a mucho antes de la guerra de 1982.

Según la posición histórica argentina, las autoridades de Buenos Aires ejercieron actos de soberanía sobre las islas durante la década de 1820 y designaron a Luis Vernet como gobernador en 1829. El 3 de enero de 1833, fuerzas británicas expulsaron a las autoridades argentinas que se encontraban en el archipiélago. Desde entonces, Argentina sostiene de manera permanente su reclamo de soberanía.

La cuestión llegó a las Naciones Unidas durante el proceso de descolonización. En 1965, la Asamblea General aprobó la Resolución 2065, que reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido y llamó a ambos gobiernos a negociar una solución pacífica, teniendo en cuenta los intereses de la población de las islas.

Las negociaciones se desarrollaron durante distintos períodos, pero nunca alcanzaron un acuerdo definitivo.

El punto de máxima tensión llegó en 1982, cuando las Fuerzas Armadas argentinas desembarcaron en las islas el 2 de abril. El Reino Unido respondió enviando una fuerza militar al Atlántico Sur y, después de 74 días de conflicto, Argentina se rindió el 14 de junio. La guerra dejó 649 argentinos muertos, 255 británicos y tres isleños.

La derrota militar no puso fin a la disputa de soberanía. De hecho, Naciones Unidas volvió a reclamar posteriormente la reanudación de las negociaciones entre ambos países.

MALVINAS, PETRÓLEO Y TENSIÓN MILITAR

Más de cuatro décadas después de la guerra, el conflicto vuelve a adquirir una dimensión estratégica por el potencial energético de la zona.

El desarrollo de Sea Lion, sumado a las sanciones anunciadas por Argentina y a la decisión de fortalecer la infraestructura de defensa en Tierra del Fuego, coloca nuevamente a las Malvinas en el centro de la relación bilateral.

Al mismo tiempo, el Reino Unido mantiene una estructura militar permanente en el archipiélago y considera que su presencia allí constituye un mecanismo de disuasión. En 2026, las Fuerzas Británicas del Atlántico Sur incluso realizaron operaciones conjuntas que involucraron a la Royal Navy, el Ejército británico y la RAF, con participación de los Typhoon y del buque HMS Forth.

Por ahora, no existe un escenario oficial de guerra ni el Gobierno argentino anunció una acción militar para recuperar las islas. La disputa continúa desarrollándose principalmente en los terrenos diplomático, económico, jurídico y político. Pero las declaraciones de Milei, la reacción de Londres, la intervención de Trump y ahora el pedido de Johnson para reforzar la presencia militar británica muestran que la cuestión Malvinas atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión desde hace años.

Y en ese contexto, el reclamo de Boris Johnson adquiere especial relevancia: no fue un anuncio de un nuevo despliegue británico, sino el pedido explícito de un ex primer ministro para que Londres incremente su capacidad militar en las islas ante lo que considera un escenario potencialmente riesgoso.

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