QUIRNO ADVERTIÓ QUE LAS PETROLERAS QUE OPEREN EN MALVINAS SON “UNA AMENAZA” Y DEBERÁN ELEGIR ENTRE LAS ISLAS Y ARGENTINA
5 septiembre, 2026El canciller respaldó las nuevas medidas anunciadas por Javier Milei y aseguró que unas 180 empresas vinculadas a actividades hidrocarburíferas fueron advertidas sobre posibles sanciones. El Gobierno apunta especialmente contra el proyecto Sea Lion, mientras las compañías sostienen que sus operaciones cuentan con licencias otorgadas por las autoridades de las islas y respaldadas por el Reino Unido.
El Gobierno de Javier Milei profundizó su ofensiva diplomática y económica por la cuestión Malvinas. El canciller Pablo Quirno calificó como “una amenaza” a las empresas petroleras que buscan desarrollar actividades hidrocarburíferas en las islas y aseguró que la Argentina está utilizando sus propios recursos estratégicos para generar un incentivo que lleve a esas compañías a definir dónde quieren invertir.
Las declaraciones fueron realizadas este viernes 4 de septiembre durante la 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), en Puerto Iguazú, Misiones, un día después del discurso de Javier Milei por cadena nacional en el que el Presidente anunció nuevas medidas vinculadas con la soberanía sobre las islas.
“Valorizar nuestros activos estratégicos es lo que nos permite pararnos de una manera diferente ante una amenaza específica”, sostuvo Quirno al defender la estrategia del Gobierno.
EL MENSAJE A LAS EMPRESAS
Quirno explicó que el Gobierno ya notificó a un universo de aproximadamente 180 empresas vinculadas con actividades hidrocarburíferas, entre compañías que participan directamente de proyectos en las islas y firmas que les prestan servicios.
Según el canciller, esas empresas tendrán que decidir si continúan participando de actividades en Malvinas y quedan expuestas a las sanciones argentinas o si, por el contrario, optan por desarrollar sus negocios en el territorio continental argentino.
“Van a tener que elegir si quieren operar en Malvinas y ser sancionadas”, planteó el funcionario, al explicar el sentido de las nuevas medidas.
La estrategia oficial busca aprovechar, en particular, el peso que tiene Vaca Muerta como polo de inversión energética. Quirno sostuvo que la Argentina está generando un “desincentivo” para que las compañías tengan que optar entre participar de un proyecto en un territorio cuya soberanía se encuentra en disputa o invertir en el país.
El planteo adquiere especial relevancia porque las compañías involucradas en el proyecto Sea Lion tienen participación de capital extranjero y necesitan una extensa red de proveedores y servicios para avanzar con el desarrollo petrolero.
EL GOBIERNO YA INICIÓ 45 PROCEDIMIENTOS SANCIONATORIOS
Las declaraciones del canciller se produjeron pocas horas después de que la Oficina del Presidente informara oficialmente el inicio de 45 procedimientos sancionatorios contra personas humanas y jurídicas que, según el Gobierno argentino, estarían desarrollando actividades vinculadas con la exploración y explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas.
La medida se fundamenta en el artículo 2° de la Ley 26.659, que establece prohibiciones para determinadas actividades hidrocarburíferas en la plataforma continental argentina sin autorización nacional.
La particularidad de la decisión es que el procedimiento no alcanza únicamente a las empresas que realizan las actividades. El Gobierno informó que también investigará a accionistas y empresas que les hayan prestado servicios para llevar adelante sus operaciones.
De esta manera, la Casa Rosada busca ampliar el alcance de las sanciones y evitar que las compañías puedan continuar participando indirectamente de los proyectos mediante sociedades proveedoras o contratistas.
SEA LION, EN EL CENTRO DE LA DISPUTA
El principal proyecto que se encuentra bajo la lupa argentina es Sea Lion, un desarrollo petrolero ubicado en la Cuenca Norte de las Islas Malvinas.
La iniciativa está encabezada por Navitas Petroleum, que posee el 65% del proyecto y actúa como operador, mientras que la británica Rockhopper Exploration tiene el 35% restante.
Sea Lion dejó de ser solamente una posibilidad exploratoria. En diciembre de 2025, las compañías tomaron la decisión final de inversión para la primera fase del desarrollo y establecieron como objetivo comenzar la producción durante el primer trimestre de 2028.
La primera etapa contempla una producción máxima aproximada de 50.000 barriles diarios. Rockhopper informó además que el proyecto cuenta con financiamiento y contratos comerciales necesarios para avanzar con el desarrollo.
Los trabajos preparatorios ya comenzaron en las islas. Entre las tareas se encuentran la preparación del muelle y de la base terrestre, mientras que la perforación y las actividades de terminación de los pozos están previstas para comenzar a principios de 2027.
La magnitud potencial del desarrollo explica buena parte de la preocupación argentina. Rockhopper informa que Sea Lion posee alrededor de 1.700 millones de barriles de petróleo en el lugar, además de importantes recursos recuperables estimados mediante estudios técnicos independientes.
LAS EMPRESAS SOSTIENEN QUE EL PROYECTO CONTINÚA
Pese a las advertencias argentinas, las compañías involucradas mantienen su posición de que Sea Lion cuenta con las autorizaciones necesarias para avanzar.
Rockhopper informó durante los últimos meses que el proyecto continúa según el cronograma establecido y que el objetivo de obtener el primer petróleo durante 2028 permanece vigente. La compañía también confirmó que Navitas continúa trabajando en la preparación de las siguientes etapas del desarrollo.
La situación generó además repercusiones en los mercados financieros. Tras los anuncios de Milei, las acciones de Rockhopper retrocedieron alrededor de 6,3% en Londres, mientras que los títulos de Navitas también registraron una caída en Tel Aviv.
Para las compañías, las medidas argentinas no modifican la validez de las licencias otorgadas por las autoridades de las islas. Para Buenos Aires, en cambio, esas actividades son ilegítimas porque se desarrollan en un territorio cuya soberanía la Argentina reclama.
QUÉ ANUNCIÓ MILEI
La ofensiva de Quirno forma parte de un paquete más amplio presentado por Milei durante su cadena nacional del jueves.
El Presidente anunció que el Gobierno profundizará las sanciones contra las empresas que participen de actividades hidrocarburíferas en Malvinas sin autorización argentina y anticipó modificaciones a la legislación vigente para hacer más efectivo ese mecanismo.
También anunció el envío al Congreso de un proyecto vinculado con la defensa de la soberanía nacional y confirmó el avance de la Base Naval Integrada de Ushuaia, una obra que el Gobierno presenta como parte del fortalecimiento de la presencia argentina en el Atlántico Sur.
La Casa Rosada busca así combinar instrumentos diplomáticos, económicos, legales y estratégicos frente al avance de proyectos de explotación de recursos naturales alrededor del archipiélago.
QUIRNO DESCARTÓ UN ESCENARIO DE CONFLICTO
Las declaraciones del canciller se produjeron además después de que el ministro de Defensa británico, Wes Streeting, reafirmara el compromiso del Reino Unido con la defensa de las islas y señalara que las Fuerzas Armadas británicas se encuentran preparadas para proteger al país y sus intereses.
Consultado sobre esas declaraciones, Quirno evitó plantear la posibilidad de una confrontación militar.
“No hay ningún escenario que nosotros contemplemos de un conflicto”, sostuvo el canciller, según consignó LA NACIÓN.
De esta manera, el Gobierno argentino intenta presentar las nuevas medidas como parte de una estrategia de presión económica, jurídica y diplomática, sin plantear un escenario bélico.
UNA DISPUTA DE SOBERANÍA QUE LLEVA DÉCADAS
La cuestión Malvinas excede ampliamente el actual conflicto petrolero. La Argentina reclama la soberanía sobre las islas desde el siglo XIX, mientras que el Reino Unido administra el territorio desde 1833.
En 1965, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 2065, que reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre Argentina y Reino Unido y llamó a ambos países a negociar una solución pacífica y definitiva. Posteriormente, distintas resoluciones de Naciones Unidas volvieron a reclamar la reanudación de las negociaciones.
La guerra de 1982 profundizó todavía más el conflicto. Desde entonces, Buenos Aires mantuvo el reclamo por la vía diplomática y el Reino Unido continuó administrando las islas.
La explotación de hidrocarburos agregó en las últimas décadas una nueva dimensión a la disputa. Para la Argentina, la realización unilateral de actividades petroleras en el área constituye una afectación de sus derechos sobre los recursos naturales de un territorio cuya soberanía está en disputa.
UNA NUEVA ETAPA DE PRESIÓN
El Gobierno de Milei busca ahora que esa disputa tenga consecuencias concretas para las empresas que participan de proyectos petroleros en las islas.
El mensaje de Quirno es directo: las compañías deberán evaluar si quieren continuar vinculadas con Malvinas y afrontar las sanciones argentinas o aprovechar las oportunidades de inversión que ofrece el país, especialmente a través de Vaca Muerta.
Mientras tanto, Sea Lion continúa avanzando hacia la perforación prevista para 2027 y mantiene como objetivo comenzar a producir petróleo en 2028. Las empresas aseguran que sus proyectos tienen respaldo legal británico, mientras la Argentina sostiene exactamente lo contrario.
El conflicto queda así atravesado por tres intereses que se superponen: la histórica disputa de soberanía, el control de los recursos naturales del Atlántico Sur y la creciente importancia estratégica de Vaca Muerta. El resultado de esta nueva pulseada dependerá, en buena medida, de hasta dónde decida avanzar el Gobierno argentino con las sanciones y de cómo respondan Londres y las compañías involucradas.





