TERREMOTO EN PERÚ: UN SISMO DE MAGNITUD 7,2 SACUDIÓ EL SUR DEL PAÍS
21 agosto, 2026El movimiento se registró este jueves en la región de Ayacucho y tuvo una profundidad de 108 kilómetros. El epicentro se ubicó a 35 kilómetros al norte de Coracora y el temblor fue percibido en varias regiones, incluida Lima. Las autoridades descartaron riesgo de tsunami y mantienen el monitoreo ante posibles daños y réplicas.
Un fuerte sismo de magnitud 7,2 sacudió este jueves 20 de agosto la región andina de Ayacucho, en el sur de Perú. De acuerdo con el Instituto Geofísico del Perú (IGP), el movimiento se registró a las 13:00:16 hora local, con epicentro ubicado a 35 kilómetros al norte de Coracora, en la provincia de Parinacochas, y a una profundidad de 108 kilómetros.
La magnitud del movimiento generó alarma entre la población y provocó que numerosas personas salieran de sus viviendas y lugares de trabajo. El temblor fue percibido en diferentes zonas del país, entre ellas Ayacucho, Arequipa, Ica, Huancavelica, Apurímac y Cusco, además de Lima, donde se sintió con menor intensidad.
El presidente ejecutivo del IGP, Hernando Tavera, explicó que, pese a la intensidad del fenómeno, su gran profundidad contribuyó a reducir el potencial destructivo en superficie. El funcionario señaló que la población reaccionó con temor, pero que en las primeras evaluaciones no se había registrado una situación crítica.
EL EPICENTRO Y LA PROFUNDIDAD DEL SISMO
El reporte oficial del Centro Sismológico Nacional del IGP identificó el epicentro a 35 kilómetros al norte de Coracora, una localidad situada en la provincia de Parinacochas, departamento de Ayacucho.
El movimiento tuvo una profundidad de 108 kilómetros y alcanzó una intensidad de III-IV en Coracora según la escala de Mercalli Modificada. Por sus características, las ondas sísmicas pudieron propagarse a través de una extensa superficie y ser percibidas a cientos de kilómetros del punto donde se originó el terremoto.
Existe además una diferencia entre los registros de los organismos sismológicos. Mientras el IGP informó inicialmente una magnitud de 7,2, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) calculó posteriormente el fenómeno en 6,7, con una profundidad cercana a los 100 kilómetros. Reuters informó que el IGP había reportado inicialmente 7,2.
Para esta nota se toma como referencia principal la medición oficial del Instituto Geofísico del Perú, que fue de magnitud 7,2.
SIN ALERTA DE TSUNAMI
Una de las primeras preocupaciones después del terremoto estuvo relacionada con la posibilidad de que el movimiento generara un tsunami en la costa peruana.
La Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra del Perú, a través del Centro Nacional de Alerta de Tsunamis, descartó esa posibilidad luego de analizar las características del movimiento. Las autoridades señalaron que el sismo no generaba riesgo de tsunami para el litoral peruano.
El organismo indicó, de todos modos, que continuaría con la vigilancia del fenómeno y de la actividad sísmica posterior.
DAÑOS Y AFECTADOS
Las primeras informaciones difundidas inmediatamente después del terremoto indicaban que no había víctimas ni daños graves. Sin embargo, las evaluaciones posteriores de las autoridades comenzaron a detectar afectaciones puntuales en viviendas, establecimientos públicos y vías de comunicación.
Informes posteriores señalaron que al menos dos personas resultaron afectadas durante las evacuaciones y que se registraron daños en viviendas, centros de salud y una institución educativa en localidades de Ayacucho. También fueron reportados desprendimientos de rocas y movimientos de tierra en sectores cercanos a Coracora.
Las autoridades continuaban con el relevamiento para determinar con precisión la magnitud de los daños.
EL TEMOR DE LA POBLACIÓN
La profundidad del terremoto permitió que el movimiento se percibiera en una zona extensa. En varias localidades se registraron escenas de preocupación y evacuaciones preventivas.
En Coracora, una de las localidades más próximas al epicentro, el movimiento alcanzó una intensidad de III-IV. También se informó que el terremoto fue percibido en otras regiones del sur y centro del país.
En Lima, ubicada aproximadamente a 650 kilómetros de Coracora, el temblor fue percibido de manera leve. La extensión del área donde se sintió el movimiento se explica, en parte, por la profundidad a la que se produjo el terremoto.
PERÚ Y SU ALTA ACTIVIDAD SÍSMICA
Perú se encuentra dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, una extensa zona que concentra una gran cantidad de actividad sísmica y volcánica.
La ubicación geográfica del país está relacionada con la interacción de placas tectónicas, particularmente la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana. Este proceso genera una importante actividad sísmica a lo largo de la costa y de la región andina.
Por ese motivo, los terremotos forman parte de los principales riesgos naturales que enfrenta el territorio peruano y las autoridades mantienen sistemas de monitoreo permanente.
El antecedente más grave de las últimas décadas fue el terremoto ocurrido en la región de Ica en 2007, de magnitud 7,9, que dejó cerca de 600 personas fallecidas y provocó una enorme destrucción, especialmente en Pisco y otras localidades del sur peruano.
UN NUEVO EPISODIO EN UNA REGIÓN SÍSMICAMENTE ACTIVA
El terremoto de Ayacucho se produjo además en un período de elevada actividad sísmica en distintos puntos de Sudamérica. Durante las últimas semanas se registraron movimientos importantes en países como Colombia y Venezuela, aunque los especialistas advierten que la proximidad temporal de estos fenómenos no significa necesariamente que exista una relación directa entre ellos.
Cada terremoto responde a condiciones tectónicas específicas y, por el momento, no existe evidencia que permita afirmar que los distintos movimientos registrados recientemente en la región formen parte de un único fenómeno.
Mientras continúan las evaluaciones en Ayacucho y otras zonas afectadas, las autoridades mantienen el monitoreo ante la posibilidad de nuevas réplicas.
El terremoto de magnitud 7,2 volvió a poner en evidencia la exposición de Perú frente a los grandes movimientos sísmicos. Aunque la profundidad del evento contribuyó a limitar sus efectos destructivos, la amplitud de la zona donde fue percibido y los daños registrados en algunas localidades mantienen en alerta a los organismos de emergencia.




