50 AÑOS DE LA NOCHE DE LOS LÁPICES: MERLO VOLVIÓ A MARCHAR POR LA MEMORIA Y LOS DERECHOS ESTUDIANTILES

50 AÑOS DE LA NOCHE DE LOS LÁPICES: MERLO VOLVIÓ A MARCHAR POR LA MEMORIA Y LOS DERECHOS ESTUDIANTILES

17 septiembre, 2026 Desactivado Por Azul Spalletta

A cinco décadas de los secuestros y desapariciones de estudiantes secundarios en La Plata, jóvenes de Merlo participaron este miércoles de la 10° Marcha Estudiantil. La jornada incluyó una movilización desde la Plaza Néstor Kirchner hasta la Casa de la Cultura, un acto y un festival. La fecha volvió a poner en el centro la memoria de las víctimas del terrorismo de Estado y la participación de las nuevas generaciones.

Este miércoles 16 de septiembre, a 50 años de los hechos que dieron origen a la denominada Noche de los Lápices, estudiantes secundarios de Merlo volvieron a ocupar las calles para conmemorar a las víctimas de la última dictadura cívico-militar y reivindicar los derechos de las juventudes.

La jornada comenzó con la 10° Marcha Estudiantil, que recorrió las calles céntricas del distrito desde la Plaza Néstor Kirchner hasta la Casa de la Cultura. La actividad fue organizada por la Subsecretaría de Juventudes y la Secretaría de Relaciones con la Comunidad de Merlo y continuó con un acto y un festival destinado a los estudiantes que participaron de la convocatoria.

La movilización se desarrolló en el marco del Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios, una fecha que busca mantener presente la historia de los jóvenes perseguidos y secuestrados durante el terrorismo de Estado. En Merlo, además, el 16 de septiembre fue establecido por ordenanza como el Día de las Juventudes Merlenses, en homenaje a los jóvenes de la denominada Noche de los Lápices.

De acuerdo con la información difundida por el Municipio, son 20 los estudiantes y docentes de Merlo reconocidos como víctimas del terrorismo de Estado. Sus historias forman parte de distintas iniciativas locales destinadas a reconstruir la memoria de quienes fueron perseguidos, secuestrados, asesinados o permanecen desaparecidos.

La relación de Merlo con esta historia no se limita a los actos conmemorativos. El distrito cuenta con políticas de memoria que incluyen señalizaciones en escuelas y espacios públicos, además de una serie de biografías de víctimas vinculadas con la localidad. La Municipalidad registra actualmente 127 historias de víctimas del terrorismo de Estado relacionadas con Merlo, un archivo que busca recuperar sus nombres, sus trayectorias y sus historias de vida.

Entre esas historias aparece la de Alejandro Fabián Aibar, estudiante del Colegio Nacional Manuel Belgrano de Merlo. Aibar tenía 18 años cuando fue secuestrado de su domicilio, en el barrio Pompeya, el 20 de septiembre de 1977. Militaba en la Unión de Estudiantes Secundarios y también desarrollaba actividades artísticas y sociales. Continúa desaparecido. Su historia fue recuperada por organismos de derechos humanos y por instituciones educativas del distrito, y su nombre forma parte de las iniciativas locales de construcción de memoria.

La historia de Aibar también fue recuperada por estudiantes merlenses en el libro “La otra Noche de los Lápices del Conurbano”, escrito por Brian Varas y Leonel Paladino. La obra reconstruye una serie de secuestros ocurridos en el conurbano bonaerense entre el 18 y el 30 de septiembre de 1977, en los que siete jóvenes fueron desaparecidos y una sobreviviente logró recuperar su historia. El trabajo surgió a partir de una investigación realizada por jóvenes y estudiantes de Merlo.

La elección del 16 de septiembre para estas actividades tiene su origen en uno de los episodios más conocidos de la represión contra las juventudes durante la última dictadura.

QUÉ FUE LA NOCHE DE LOS LÁPICES

La Noche de los Lápices es el nombre con el que se recuerda una serie de secuestros de estudiantes secundarios ocurridos en La Plata durante septiembre de 1976, en los primeros meses de la dictadura iniciada el 24 de marzo de ese año.

Los jóvenes habían participado, entre otras actividades, de las movilizaciones realizadas durante 1975 para reclamar por el Boleto Estudiantil Secundario (BES). En La Plata, aquellas protestas habían conseguido una tarifa diferencial para los estudiantes. Sin embargo, la actividad política de los jóvenes no se limitaba a ese reclamo: varios tenían participación en organizaciones estudiantiles y políticas, principalmente en la Unión de Estudiantes Secundarios y, en algunos casos, en la Juventud Guevarista.

Después del golpe de Estado, la persecución contra militantes políticos, sociales y estudiantiles se intensificó. La Comisión Provincial por la Memoria señala que los secuestros de los jóvenes platenses formaron parte del plan represivo desplegado por la dictadura en la provincia de Buenos Aires.

La secuencia comenzó antes del 16 de septiembre. Víctor Treviño fue secuestrado el 4 de septiembre y Gustavo Calotti el 8, mientras que durante la madrugada del 16 fueron secuestrados Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, María Clara Ciocchini, Horacio Ungaro, Daniel Racero y Claudio de Acha. En los días posteriores fueron secuestrados Emilce Moler, Patricia Miranda y Pablo Díaz.

Los jóvenes fueron trasladados a distintos centros clandestinos de detención, entre ellos Arana y el Pozo de Banfield, donde fueron sometidos a torturas. De los diez estudiantes que integran el núcleo central de esta historia, cuatro sobrevivieron: Gustavo Calotti, Emilce Moler, Patricia Miranda y Pablo Díaz. Los otros seis, Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, María Clara Ciocchini, Horacio Ungaro, Daniel Racero y Claudio de Acha, continúan desaparecidos.

La Comisión Provincial por la Memoria advierte, además, que el episodio no debe entenderse como un hecho aislado ni como una persecución exclusivamente relacionada con el boleto estudiantil. La represión contra los jóvenes formó parte de una política más amplia destinada a desarticular la organización política y social. En ese contexto, las escuelas y los estudiantes también fueron alcanzados por el aparato represivo.

En total, distintas investigaciones registran cientos de estudiantes secundarios víctimas del terrorismo de Estado en todo el país. La Comisión Provincial por la Memoria identifica al menos 349 estudiantes secundarios asesinados o desaparecidos durante la dictadura, mientras que materiales educativos oficiales hablan de aproximadamente 340 jóvenes estudiantes secundarios que fueron secuestrados y detenidos ilegalmente. Las diferencias responden a los distintos registros y criterios utilizados para construir las bases de datos.

UNA FECHA QUE PASÓ DE LA MEMORIA A LAS ESCUELAS

Con el regreso de la democracia, la historia de los estudiantes secuestrados en La Plata se transformó progresivamente en uno de los símbolos de la represión ejercida contra las juventudes durante la dictadura.

La película “La Noche de los Lápices”, dirigida por Héctor Olivera y estrenada en 1986, contribuyó a instalar esta historia en la memoria colectiva argentina. El caso comenzó así a ser conocido por distintas generaciones y se convirtió en una referencia para abordar el terrorismo de Estado y la participación política de los jóvenes.

El 16 de septiembre también fue establecido por la Ley 27.002, sancionada en 2014, como el Día Nacional de la Juventud, en conmemoración de los estudiantes víctimas de la Noche de los Lápices.

En Merlo, esa memoria se expresa desde hace años a través de distintas actividades educativas y comunitarias. La Marcha Estudiantil se realiza desde 2016 y en 2025 llegó a su novena edición, con una movilización que también partió desde la Plaza Néstor Kirchner y culminó en la Casa de la Cultura.

Las escuelas también forman parte de ese proceso. En distintos establecimientos del distrito se colocaron placas y murales para recordar a estudiantes y docentes víctimas del terrorismo de Estado. En la Escuela Media N° 17, por ejemplo, fueron homenajeados Alejandro Aibar, Roberto Castelli, Julio Galeano, Nicolás Grandi, Silvia Miguens y Enrique Sous. En la Técnica N° 2 se recordó a los docentes Héctor Jorge Cols, Carlos López Pumarega y Miguel José Viceconte, y al estudiante Eduardo Carreño.

En septiembre de 2021, además, el Municipio señalizó el Instituto Sagrado Corazón de Jesús para homenajear a las estudiantes María del Carmen Baldi, Sara Ema Mini, Alicia Jáuregui, María Teresa Trotta y Silvia Paolucci, víctimas del terrorismo de Estado.

Así, cinco décadas después de aquella madrugada de septiembre de 1976, los lápices continúan funcionando como símbolo de una generación que fue perseguida por organizarse y participar. En Merlo, la conmemoración volvió a tener este miércoles una expresión concreta en las calles, con estudiantes que marcharon, recordaron a las víctimas y volvieron a llevar la memoria a las aulas y al espacio público.

La historia de la Noche de los Lápices no terminó con aquellos secuestros. Continúa siendo parte de la memoria argentina y, también, de la historia local de Merlo, donde los nombres de sus víctimas siguen siendo recuperados por escuelas, familias, organizaciones y nuevas generaciones de estudiantes.

A 50 años, la fecha vuelve a interpelar al presente desde una pregunta que atraviesa a la sociedad argentina desde el regreso de la democracia: cómo transmitir a quienes nacieron décadas después aquello que ocurrió cuando defender una idea, organizarse con otros o reclamar por un derecho podía convertir a un joven en objetivo de la represión estatal.

En Merlo, la respuesta volvió a darse hoy en las calles: con estudiantes marchando y una historia que, lejos de quedar en el pasado, continúa siendo enseñada, recordada y reconstruida.

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