SANTILLI LE PIDIÓ A BULLRICH ACEPTAR CAMBIOS PARA QUE SALGA LA REFORMA LABORAL
9 febrero, 2026El ministro del Interior afirmó que es necesario introducir modificaciones en el proyecto para asegurar su aprobación en el Congreso. La iniciativa, que ya genera fuertes debates y negociaciones con gobernadores y bloques legislativos, enfrenta resistencias de distintos sectores y obliga al oficialismo a buscar consensos.
El ministro del Interior, Diego Santilli, salió este martes a respaldar las negociaciones en torno a la reforma laboral impulsada por el Gobierno, y pidió públicamente a la jefa del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, que esté dispuesta a aceptar algunos cambios en el texto original para garantizar que la ley pueda ser aprobada por el Congreso.
Santilli aseguró que la aprobación de la reforma, una de las prioridades clave del Ejecutivo durante las sesiones extraordinarias, “no puede depender de una letra rígida del proyecto” y que hay cuestiones que pueden **ajustarse para acercar posiciones con gobernadores, bloques legislativos y sectores que no acompañarían el texto sin ciertas modificaciones”.
POR QUÉ SANTILLI PIDIÓ CAMBIOS
El pedido de Santilli se da en un contexto político donde el oficialismo, con la senadora Patricia Bullrich al frente de las negociaciones en la Cámara alta, busca asegurar los votos necesarios para dar media sanción en el Senado y eventualmente convertir la reforma en ley. Según fuentes parlamentarias, aunque el proyecto tiene una base de apoyo con los aliados del oficialismo, aún faltan adhesiones suficientes para garantizar su sanción sin concesiones.
En ese marco, Santilli planteó que ciertas modificaciones técnicas y redaccionales pueden ser claves para destrabar resistencias y evitar un fracaso legislativo, y que el objetivo compartido debe ser que “la reforma salga y se convierta en una herramienta para la generación de empleo formal y la modernización normativa”.
OBJETIVO: CONSENSOS LEGISLATIVOS
La postura de Santilli refleja una estrategia más amplia dentro del Ejecutivo, que combina flexibilidad negociadora con defensa de los pilares de la reforma. Las fuentes consultadas explican que la mesa política que encabeza el presidente Javier Milei, junto con Santilli, Bullrich y otros funcionarios, está dispuesta a ceder en aspectos no estructurales del proyecto, como redacción de algunos artículos y consideraciones procedimentales, para sumar apoyos legislativos sin alterar el espíritu de la reforma.
Esto incluye la posibilidad de atender pedidos de gobernadores y bloques dialoguistas, que habían planteado objeciones sobre temas como la reducción del impuesto a las Ganancias para empresas, el régimen de indemnizaciones y otros aspectos fiscales y laborales que podrían influir en la aprobación final.
CONTEXTO PARLAMENTARIO
El pedido de cambios se da en medio de la preparación para la sesión prevista en el Senado el miércoles 11 de febrero, cuando el oficialismo buscará dar tratamiento a la reforma laboral junto a otros proyectos claves de la agenda de extraordinarias.
Hasta ahora, la iniciativa mantiene una base de apoyo con los aliados de La Libertad Avanza y bloques provinciales afines, pero aún enfrenta resistencia de parte de sectores sindicales, parte de la oposición y algunos gobernadores que reclaman ajustes o garantías adicionales antes de acompañar.
LOS ARGUMENTOS A FAVOR Y EN CONTRA
Quienes respaldan el llamado de Santilli sostienen que abrir el diálogo y admitir cambios puntuales no debilita la reforma, sino que facilita su sanción y refuerza el rol del Congreso como espacio de construcción de consensos. Para estos sectores, el objetivo es priorizar la aprobación de una ley que, según el oficialismo, promete mayor formalización del empleo, reducción de la informalidad y modernización de la normativa laboral.
Por el contrario, críticos temen que aceptar demasiadas modificaciones pueda diluir la esencia del proyecto, y advierten que ciertos cambios podrían favorecer a grandes empresas o debilitar derechos laborales tradicionales. Este debate ya alimenta tensiones en ámbitos sindicales y entre legisladores opositores que consideran que la reforma podría “flexibilizar excesivamente” normas sin suficientes garantías para los trabajadores.
HACIA UNA LEY EN FEBRERO
La presión por aprobar la reforma antes de que finalicen las sesiones extraordinarias, plazo que se extiende hasta fines de febrero, coloca al oficialismo en una carrera política y legislativa donde cada concesión se evalúa cuidadosamente. El llamado de Santilli a aceptar cambios se interpreta como un movimiento pragmático para evitar una derrota legislativa que debilite la agenda gubernamental en un tema central de la gestión.
En definitiva, la postura de Santilli apunta a consolidar la posibilidad de que la reforma laboral se convierta en ley y comience su debate formal en el Senado, marcando un hito en la gestión legislativa de la administración actual.




