ESTADOS UNIDOS PRESIONA A MILEI PARA LIMITAR LA PRESENCIA DE CHINA EN ÁREAS ESTRATÉGICAS DE LA ARGENTINA
14 agosto, 2026El embajador estadounidense Peter Lamelas cuestionó el uso de tecnología china en infraestructuras consideradas críticas y advirtió que su presencia podría dificultar la llegada de inversiones extranjeras. La disputa tiene como escenario Vaca Muerta y también alcanza a Huawei, la estación espacial china en Neuquén y el vínculo financiero entre Buenos Aires y Beijing.
La relación entre Estados Unidos, Argentina y China volvió a quedar atravesada por una disputa geopolítica que excede el terreno diplomático y se mete de lleno en las decisiones económicas y tecnológicas del Gobierno de Javier Milei.
El embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, lanzó una fuerte advertencia durante el AmCham Energy Forum 2026 y cuestionó la utilización de tecnología china en redes e infraestructuras estratégicas. Según planteó, la presencia de empresas del gigante asiático podría convertirse en un obstáculo para que compañías estadounidenses y de otros países decidan invertir en el país.
El eje de la discusión está puesto especialmente sobre Vaca Muerta, considerada por el Gobierno nacional como una de las principales fuentes potenciales de exportaciones, ingreso de dólares e inversiones para los próximos años.
Lamelas vinculó directamente la infraestructura tecnológica con la seguridad energética y sostuvo que las empresas extranjeras necesitan garantías sobre la protección de los datos que utilizan sus operaciones.
“La seguridad energética de los datos es una cuestión de seguridad nacional”, sostuvo el diplomático durante el encuentro empresario.
LA ADVERTENCIA DE LAMELAS CONTRA CHINA
Durante su exposición, Lamelas cuestionó particularmente el vínculo entre las compañías tecnológicas chinas y el Estado de ese país.
El embajador afirmó que China exige a sus empresas entregar al Estado información que circula por sus tecnologías y redes de inteligencia artificial, una acusación que utilizó para justificar la preocupación de Washington por la presencia de proveedores chinos en sectores estratégicos.
En ese contexto, fue contundente respecto de Vaca Muerta. Según publicó C5N, Lamelas advirtió que la utilización de tecnología china “no va a ayudar” a atraer inversiones extranjeras al principal polo energético argentino.
La declaración adquiere relevancia porque el Gobierno de Milei busca posicionar a Vaca Muerta como uno de los motores del crecimiento económico argentino. El desarrollo de ese potencial energético requiere no solamente inversiones en producción y transporte, sino también infraestructura digital y tecnológica.
Por ese motivo, la disputa entre Washington y Beijing comenzó a trasladarse a un terreno especialmente sensible para la administración libertaria.
EL CASO HUAWEI Y LA COOPERATIVA CALF
La tensión también quedó expuesta a partir de las negociaciones de la Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén (CALF) con Huawei para equipar un centro de datos.
De acuerdo con C5N, la Embajada de Estados Unidos ejerció presión sobre directivos de la cooperativa para que abandonaran el acuerdo con la empresa china. La información publicada señala que incluso se habría advertido sobre posibles restricciones de visado para los responsables si el proyecto avanzaba.
El episodio elevó el nivel de la disputa porque ya no se trata solamente de declaraciones diplomáticas o advertencias generales sobre China, sino de una discusión concreta acerca de qué empresas pueden participar en proyectos tecnológicos vinculados con infraestructura estratégica.
Lamelas defendió en el foro la posición de las compañías estadounidenses y aseguró que estas son líderes en materia de seguridad y transparencia. También cuestionó que Huawei pueda participar en redes consideradas críticas.
LA RESPUESTA DE CHINA
Las declaraciones del embajador estadounidense provocaron una respuesta desde el lado chino.
La representación diplomática de Beijing acusó a Washington de “avivar deliberadamente la teoría de la amenaza china” y cuestionó la actitud estadounidense por considerar que supone una falta de respeto hacia la soberanía de terceros países.
La reacción muestra que el conflicto dejó de ser exclusivamente una discusión entre empresas y pasó a involucrar directamente a los gobiernos de las dos principales potencias económicas.
Huawei, por su parte, defendió su presencia en la Argentina y sostuvo que es una empresa privada con una trayectoria de 25 años en el país, además de reivindicar su desempeño en materia de ciberseguridad.
EL SWAP CON CHINA, OTRO PUNTO DE TENSIÓN
La presión estadounidense ocurre, además, en un momento particularmente sensible para la relación entre Argentina y China: el vínculo financiero entre ambos países.
Argentina mantiene desde hace años un swap de monedas con el Banco Popular de China, mecanismo que permite el intercambio de pesos y yuanes y que fue utilizado como respaldo de las reservas internacionales.
Según documentación oficial del Congreso, el acuerdo vigente había sido renovado en junio de 2023 por un plazo de tres años, hasta agosto de 2026, y contempla un monto de hasta 130.000 millones de yuanes, equivalente aproximadamente a US$17.800 millones según la documentación parlamentaria.
El instrumento tiene particular importancia porque constituye una fuente de liquidez en yuanes para la Argentina y forma parte de una relación financiera que sobrevivió al giro político de Milei hacia Washington.
La cuestión del swap ya había generado fuertes tensiones entre Estados Unidos y China. En 2025, Washington cuestionó públicamente el acuerdo mientras Beijing defendió la cooperación financiera con Argentina.
MILEI ENTRE WASHINGTON Y BEIJING
El escenario plantea una contradicción para la política exterior del Gobierno.
Desde el comienzo de su gestión, Milei estableció un alineamiento político particularmente estrecho con Estados Unidos y con Donald Trump, al mismo tiempo que mantuvo vínculos económicos con China.
El Presidente había sido muy crítico de Beijing durante la campaña electoral de 2023 y había planteado reparos ideológicos a mantener relaciones con el Gobierno chino. Sin embargo, una vez en la Casa Rosada, la necesidad de preservar instrumentos financieros y comerciales llevó a mantener abiertos los canales con Beijing.
La relación bilateral tampoco se limita al swap. Durante las últimas dos décadas, empresas chinas participaron en proyectos argentinos de infraestructura, energía, minería y tecnología. China se convirtió además en uno de los principales socios comerciales del país.
El Gobierno de Milei, por lo tanto, enfrenta una situación en la que la relación política con Washington y los intereses económicos con Beijing pueden entrar en conflicto.
VACA MUERTA, EN EL CENTRO DE LA DISPUTA
El lugar que ocupa Vaca Muerta explica buena parte de la importancia que Estados Unidos le asigna a la discusión.
La formación ubicada en Neuquén representa uno de los principales activos energéticos de la Argentina y constituye una pieza central del programa económico del Gobierno. El objetivo oficial es aumentar la producción de petróleo y gas, incrementar las exportaciones y convertir al sector energético en una fuente permanente de divisas.
Durante el AmCham Energy Forum, Lamelas destacó justamente ese potencial y afirmó que la Argentina atraviesa una oportunidad histórica en materia energética.
El embajador planteó que la discusión ya no pasa solamente por cuánto petróleo o gas puede producir el país, sino por quiénes participarán de la infraestructura necesaria para desarrollar ese potencial.
En ese punto aparece la competencia tecnológica entre Washington y Beijing.
Para Estados Unidos, determinadas empresas chinas representan un riesgo para la seguridad de las redes y de los datos. Para China, las restricciones impulsadas por Washington constituyen una forma de presión sobre las decisiones soberanas de otros países.
Argentina queda en el medio de esa disputa.
LA ESTACIÓN ESPACIAL CHINA EN NEUQUÉN
Otro de los puntos sensibles de la relación bilateral es la estación espacial china ubicada en la provincia de Neuquén.
La instalación fue acordada durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y forma parte de la cooperación espacial entre Argentina y China. El proyecto fue presentado originalmente como una iniciativa de carácter científico y de cooperación para la exploración espacial.
Sin embargo, Washington mantiene desde hace años preocupación por la presencia china en instalaciones estratégicas de América Latina.
La estación volvió a quedar en el centro de la agenda bilateral en medio de las discusiones sobre la incorporación de nuevo equipamiento y sobre el alcance de las actividades que se desarrollan allí. C5N incluyó este tema entre los puntos que alimentan actualmente las diferencias entre Buenos Aires, Washington y Beijing.
UNA DISPUTA QUE VA MÁS ALLÁ DE LA ECONOMÍA
El conflicto tiene una dimensión que excede las inversiones.
Estados Unidos y China mantienen una competencia global por el control de tecnologías estratégicas, cadenas de suministro, infraestructura digital, inteligencia artificial, telecomunicaciones y recursos naturales.
En ese escenario, América Latina se convirtió en un espacio de creciente disputa entre ambas potencias.
Argentina tiene un atractivo particular debido a sus recursos energéticos, minerales críticos, producción agroindustrial y potencial tecnológico. Vaca Muerta, el litio y otras actividades vinculadas con recursos estratégicos aumentaron el interés internacional sobre el país.
Por eso, la discusión sobre qué empresas pueden participar de las redes y proyectos argentinos adquiere una dimensión geopolítica.
EL GOBIERNO DE MILEI, ANTE UNA DECISIÓN COMPLEJA
La administración libertaria busca atraer inversiones extranjeras para desarrollar sectores estratégicos y, al mismo tiempo, profundizar su alianza política con Estados Unidos.
Pero China continúa siendo un actor económico difícil de reemplazar rápidamente. Su participación en el comercio bilateral, el financiamiento, las inversiones y determinados proyectos de infraestructura le otorga un peso que no desaparece por un cambio de orientación diplomática.
La advertencia de Lamelas introduce entonces una presión adicional sobre la Casa Rosada: Washington pretende que las decisiones sobre tecnología e infraestructura estratégica también contemplen sus intereses de seguridad nacional.
El embajador incluso llamó a los empresarios a no demorar sus decisiones y ofreció el respaldo de la Embajada estadounidense a quienes opten por trabajar con empresas y capitales de Estados Unidos.
La disputa, de esta manera, comienza a adquirir una dimensión concreta para las empresas argentinas.
EL DESAFÍO DE EQUILIBRAR INTERESES
El Gobierno deberá definir hasta dónde está dispuesto a aceptar las condiciones planteadas por Washington sin romper completamente los vínculos económicos que mantiene con Beijing.
La cuestión es especialmente delicada porque Argentina necesita inversiones extranjeras, pero también necesita conservar la mayor cantidad posible de opciones de financiamiento, tecnología y mercados.
La presión estadounidense para limitar la participación china en sectores estratégicos agrega una nueva variable a esa ecuación.
Mientras Milei profundiza su alineamiento político con Trump, China mantiene herramientas económicas relevantes para la Argentina. Y en el medio aparecen proyectos que van desde Vaca Muerta hasta infraestructura digital, pasando por la estación espacial de Neuquén y el swap de monedas.
La disputa entre las dos potencias, por lo tanto, ya no aparece como un conflicto lejano. Se está trasladando directamente a las decisiones económicas, tecnológicas y estratégicas que deberá tomar la Argentina.



